Yo Mero

31 December, 2006

23.12.06 – The EasyJet Experience

Hace mucho que no escuchaba aplausos para un piloto de avión. Este gesto ya lo elitistamente asociamos a grupos de personas “en vías de desarrollo” que nunca han viajado en avión. No obstante, estoy seguro después de la ovación que se llevó el piloto del EasyJet de Istanbul a Londres, esta aerolínea revive muchas tradiciones populares:

 - La gracia del entretenimiento: ya con 2.5 horas de retraso para salir, le pregunto a un empleado del EasyJet sobre la demora. El tipo sonríe, cuenta un chiste en turco fusionado con escocés y me da una palmadita en la espalda.

 - Whataburger: Alguien se apiadó de la cadena hamburguesera en extinción y propuso a Mr. EasyJet vestir a sus sobrecargos con el mismo uniforme. Ya sea son exactamente los mismos pero remendados, o una réplica en 100% nylon hechos en Sri Lanka.

 - La ñora verdulera: EasyJet rompe el argumento típico malinchista de que los más nacos somos los mexicanos. Es muy fácil constatar la mundialidad de la naquez en un EasyJet con destino a Londres o Ámsterdam entre codazos y empujones para apañar lugar en el avión. Nomás falta que un búlgaro chacal esté apartando lugares ya en el avión como si fueran banquitos fuera de la embajada gringa.

 - Mano de obra barata: espero que no sea el caso con los pilotos pero en cuanto al staff en tierra y en aire, hay básicamente 2 fuentes obvias de reclutamiento … escuelas preparatorias y agencias de desempleo. El único requisito es hablar un idioma más que el inglés.

 - Internacional Gordibonitas: Perfectamente ajustadas al atuendo whataburgeriano, las azafatas del EasyJet deben de ser inglesas gordibonitas (ooops, vaya redundancia) con suficiente control sobres sus cuerpos come papas como para deslizarse sigilosamente por los estrechísimos pasillos del avión. No more comments.

 - Flying comedy: Ya sea en las advertencias de seguridad o como bienvenida a la ciudad destino, el humor no falta. “Welcome to sunny London” es el de cajón.

 - Inocente palomita: Se acerca la azafata (o lo que sea eso) y pregunta si alguien quiere algo de beber. Inocentemente, alguien levanta la mano y pide un agua a lo que ella responde cobrando 2 pounds. La pobre persona disfruta el agua más cara de los aires.

 - No hace falta hacer panchos: … ya están acostumbrados. Antes del drama ya nos habían dado 2 cuartos de hotel y cena por el retraso de 3 horas de uno de tantos vuelos. Resulta intrigante porqué siguen siendo aerolínea de bajo costo con todo lo que le deben a Holiday Inn.

 - Aplausos: … por llegar a tierra .. y creo que el chiste del paisano en la espera de 5 horas en el aeropuerto de Istanbul se refería a algún líquido de la turbina del avión…

22.12.06 – Dulce Istambul

Como platicaba en el post anterior, desgraciadamente, no nos podemos orgullecer de haber inventado el trompo taquero. No obstante, después de ya unos mesecitos de no comer un pastor, un kebap de pollo o ternera con jitomate enchilado, pepino y yogurt es un gran sustituto. Además, resultó que los turcos son los mayores consumidores de pan del mundo y te reciben en el peor de los lugares con un bolillo paisanísimo con yogurt y salsita picosa para matar el hambre. No contentos con eso, durante todo el viaje turco, sentimos la obligación de probar todos los platillos y de echarnos, al menos, un kebap al día. Todo eso, claro, para mantener las curvas y el involucramiento cultural.

Por más que yo pueda ser fan de la comida mediterránea, el talón de Aquiles gastronómico fue más dulce. Por cada trompo kebapiano hay casi un cafecito con dulces típicos. Toda una gama de variedades de lo que conocemos como dulces de novia, que van desde el 20% nueces hasta el 99% nuez, así como muchísimos bocadillos con chocolate están en la vitrina atrayendo a los golosos. Los bombones fueron los huéspedes de honor y eso del frío nórdico en el Mediterráneo nos obligaba a hacer estratégicas paradas para tomar un café turco y algunos pastelillos. Ya con algunos dulces encima, llegamos a hacer análisis etnológicos elaborados para descifrar la relación entre la personalidad hosca de los turcos y su capacidad para hacer dulces tan dulces.

22.12.06 – Istanbul

Habíamos decidido viajar a Turquía porque a la hermana le entró el gusanito de historia antigua, EasyJet se había puesto guapo con las tarifas y me urgía estar en un lugar lo más parecido a casa. Llegar a la ciudad de las mezquitas, el comercio, las guerras, los dulces y los kebaps (hay otra sección en este blog dedicado a gourmet callejero turco), es imponente desde el inicio. Istanbul es el Cholula islámico porque cuenta con mezquitas de distintos aspectos en cada cuadra y monte. La imponente diferencia es que la ciudad reza 5 veces por día con cánticos que logran entrar hasta el lugar más recóndito creando una atmósfera mágica.

Nuestra estancia turca estuvo bombísima aunque únicamente permanecimos en Istanbul, quedando invitados a visitar lugares más lejanos como Capadocia o Troya. Se puede sentir la historia en cada mezquita, cada muro bizantino cubierto por arte otomano y cada grito de los comerciantes. Hospedados detrás de la Mezquita Azul, a la que pudimos visitar con la hermana con cabeza tapada, todo el centro estaba a unos cuantos pasos. A pesar del clima inglés, recorimos los palacios, mezquitas y mercados. Fuera de la constante contemplación histórica (ahora entiendo porqué el icono turco tiene tantas armas ilustradas y que se puede negociar la hora del rezo musulmán con bisne de por medio), gozamos 2 actividades en particular: cruzar de Europa a Asia y regatear.

Con una de mis tradicionales caminatas, recorrimos la costa sur de la ciudad cruzando por donde los locales pescan sardinas hacia la norte que lleva al río Éufrates. Acompañados de mezquitas y el río, pasamos por el caos vial ultra paisano y palacios de gobierno en donde los guardias no pueden moverse (a pesar de las malacopeces de los turcos de secundaria). Al ver que era prácticamente imposible cruzar el Éufrates caminando, tomamos un barquito hacia Asia. Llegamos a importantes conclusiones como que en Asia el kebap no era tan bueno, hace un frío de miedo, no hay viene-vienes profesionales y los baños no estaban tan limpios.

A los bomboncitos se les ocurrió agarrar un gripón turco de perros que tratamos de sanar con un té en el mercado de especies. Constatamos que el changarro, el diablito amarrado al poste, el viene-viene, el ambulante, la transa, el choro aboba turistas y el trompo taquero son creaciones mediorientales que existen desde hace ya más de 5000 años. Por la geografía de Istanbul, los turcos han comerciado desde los inicios de la civilización, y por ende, también regateado. Yo decidí poner a prueba mis tácticas y talentos negociadores en la sección central del Gran Bazaar con la mayor historia y precios, para mí, inalcanzables: los tapetes. Regatear puede llegar un arte, deporte o ciencia, como se quiera ver. En una ocasión llegué a bajar en un 300% el precio turista sin decir una palabra. En otro lugar, le seguí el choro en italiano al turco para lograr una rebaja de 250%. Y cuando los comerciantes ya me asediaban como zopilotes sabiendo que era un prospecto y no un chino copia tapetes, llegó el comerciantes más farol del bazar a invitarme a su despacho. Tomábamos té turco y conversábamos sobre la política boliviana (ah, para todo esto, con fines de regatear, fingíamos ser bolivianos para que no nos asociaran con los mexicanos esos que en tiempos de crisis van de shopping por el mundo) mientras un chalán tendía tapetes para mi juicio. Fue divertidísimo tener que decirle al turco (ya algo desesperado y perdiendo sus modales de fino comerciante) que le recomendaba mejorar sus diseños ya que ninguno se adecuaba a la decoración moderna latinoamericana. A fin de cuentas, encontré unas maravillas de tapetes, que, después de una regateadita podían ser considerados bara-bara pero algo ‘incargables’ para un mochilero.

18.12.06 – London

El turista debe pasar por Londres. Primero por que la ciudad es una de las capitales mundiales (las demás ciudades brits son poblados, en realidad) y, segundo, porque hay aeropuertos para todos los presupuestos. De camino para Londres, decidimos pasar a Birmingham a cenar curry y saludar a los Ugalde. Inauguramos los autobús como dormitorio y llegamos a Londres que contaba con un luvely weather (de verdad! Con sol resplandeciente y todo!). Dejamos las maletas en el hotel y emprendimos la caminata de la ciudad (nota: si alguien ha escuchado comentarios exagerados sobre mis caminatas turísticas, no hagan caso … es sólo un compló en mi contra).

Recorrimos todo Buckingham Palace Road burlándonos de la reina y del acento inglés. La hermana llegó a la conclusión de que los brits de niños hablan como adultos y de grandes como profesores. La reina, en efecto, no salió ni a saludar plásticamente a sus fieles turistas pero nos la pasamos re-bien con los guardias reales (bombones riendo). La verdad, aunque los pobres hombres tengan la chamba más humillante y aburrida del reino (cotonet), son divertidísimos (bombon cotonet), sólo les falta poner un vidrio que diga “no alimentar a los cotonetes”. Paseamos por los parques hacia Benito (Ben es otro chantaje imperialista, no tiene nada de Big) haciendo un sui géneris análisis de patos y fotos turisticas. Recorrimos el Támesis junto al London Eye hasta encontrarnos con el TATE, en donde, cambiamos los toboganes por pinturas de arte moderno. La caminata siguió después por Covent Garden hacia Picadilly Circus. A diferencia de hace más de 10 años, cuando estuvimos ahí por primera vez, una feria de pueblo le quitó el lugar a los entonces exóticos punks (que, hoy, han de ser calvos junkies).

El reto del siguiente día fue el British Museum. Sólo se tienen pocas horas en la ciudad, y decidir qué salas de los más grandes saqueos de la historia ver es una difícil dictamen. El racional fue fácil, al diablo América porque ya nos la sabemos, Asia por que de todos modos una paseadita no nos iba a quitar lo ignorantes y África porque pues como que ni al caso. Aplicamos un luvely English breakfast a precio londinense (para no volver a comer más en la vida) y fuimos a visitar en entrañado Museo de Historia Natural. La hermana y yo teníamos muchos recuerdos dispersos sobre este lugar durante nuestra visita infantil y había que someterlos a la prueba del tiempo. Afortunadamente, no fue como esos reencuentros con Zacango o el de Historia Natural de Chapu, que cuando regresas, te das cuenta que los animales tienen tamaño de pastor alemán. Esta vez, con la ballena igual de imponente que siempre, pasamos horas jugando, admirando los esqueletos y contemplando la arquitectura del lugar. Que mejor momento para decirle adiós a Londres con una pinta y fish & chips antes de pasar la noche en el suelo del checkin de London Luton.

19 December, 2006

15.12.06 – Bombon & Dada @ Manchester

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Los bombones están en casa. Después de recorridos maratónicos (la hermana con 15 horas de vuelos y escalas en Dallas y Londres) y tratos malacopas (Bomboncito no fue del todo bien recibido en London Heatrhow cuando les comentó que era un estudiante que visitaría Manchester y Turquía), era hora de que la ciudad diera su bienvenida.

Primero, la amiga Rubi y yo recibimos a la hermana con un recorrido citadino, pintas en mi pub local (the Temple) y una cena china con mucho flied-lice. Al día siguiente, después de que yo me dedicara a mis labores estudiantiles mientras la hermana invernaba, nos hicimos comitiva para recibir a Bomboncito en Manchester. La espera fue larga pero la sonrisa y el almuadazo bomonesco alentó a los paparazzi (foto Bombon arrival). Dejamos las chunches en la casa y encontramos a la representación internacional para el meet&greet que tanto habíamos promocionado. Estuvieron los continentes representados (quitando esos que de todos modos nadie pela como Antártica u Oceanía) con mi banda de Egipto, Palestina, Sudán, Peru, España y Kenya (sí, JT dejó todas sus convenciones de vida y religiosas por desvelarse y conocer a los bombons!). Comimos un curry buenísimo en el Curry Mile en una mesa redonda en donde los bombons, un jet-lag en pleno estupor, fueron bombardeados por chistes locales, necedades escolares de desarrollo, lluvia de babosadas y las rolas pop (de Shakira en sus versiones originales, árabes e indias) que los meseros entusiastas hacían al DJ. Después, fuimos por unas pintas a un pub roquero de la zona en donde el Bomboncito se hizo de su mejor amigo (Martin man) y amiga (a pint, please…).

El miércoles 13 trancurrió con calma. Caminamos por la ciudad como entrenamiento físico a lo que sería todo el viaje que comenzaba y aprovechamos para conocer sus bondades. A pesar de que Manchester no es precisamente turística, hay sitios que vale la pena mostrar al mundo como la copia temporal del ‘eye’ (Bombon eye) y mi pub local (At Temple).

La despedida de Manchester fue magna. Celebrando la entrega de un trabajo y un ensayo final de la maestría, los comeflores de desarrollo nos dimos a la tarea de fiestar. Los bombocitos eran los invitados de honor y no les costó trabajo desayunar una Stella y conocer a todos mis compañeritos (Bombons). Las celebraciones se multiplicaron al saber que algunos comeflores habían tenido excelentes calificaciones en el trabajo infernal de finanzas y que la banda, poco a poco, empezaba a conocer a los bombones (Bomb y Martin). Terminamos la noche todos felices en el principal club electrónico de la ciudad (a pesar del cóver, el ipiti y todo lo que lo rodea).

14.12.06 – In the town, where …

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Todo beatlémano debe ir, al menos una vez por vida, a Liverpool. En estos meses me abstuve de ir hasta hoy, que,  con la hermana y el bomboncito en casa, namás nos faltaba uno para cruzar míticamente por Abbey Road. Ese cuarto fue el pata Diego (que, en cualquier analogía, le toca el papel de Ringo).

Tomamos el bus tempranito con el asecho del luvely weather inglés que siempre persigue con lluvias horizontales y un aire pavoroso. Y desde los primeros pasos en Liverpool, nos dimos cuenta que la ciudad no era tan real como suponíamos (Yo en Liv). No había diamantes en el cielo, submarinos amarillos en el puerto, irónicas morsas como guía de turistas y mucho menos celebridades de mediados de siglo que nos dieran la bienvenida. A pesar de que la ciudad no vive el espíritu Beatle (bomboncito preguntó por Abbey Road y un local no sabía que era!) y que el consumismo navideño guía cualquier comportamiento local, Liverpool vale la pena visitarlo si se está por ahí (o sea, Manchester), se disfruta caminar por los puertos ingleses (Chip en Riverside) y se es beatlémano (Yo en Cavern Pub). Recorrimos la ciudad buscando los íconos Beatle restantes y sin llegar a ser los fans from hell que van a hostigar a los vecinos de la infancia de los Lennon o a pisotear la tumba de Elenor Rigby. Disfrutamos muchísimo el museo beatle, la parte antigua de la ciudad (monumento), el puerto (Bombon at port) y cualquier silla en el camino (bombs in chairs). El museo TATE es bastante mediocre, pero de lejos, la vista es excelente (TATE de lejos).

Para un breve trayecto, se recomienda recorrer el museo (Beatles Story), el Cavern club (Cavern Club), el puerto (Bombons at port) y algún pub local (Bombons at pub).

9 December, 2006

08.12.06 – Fiestas decembrinas

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Mientras sigo ensayando (la práctica de sentarte a leer con la finalidad de producir un ensayo que constate que se ha aprendido lo suficiente en un curso de un programa de posgrado), la gente fiestea diario. Puedo afirmar que el sistema educacional inglés está hecho considerando definitivamente más a la industria cervecera y no a la turística. Aquí debes ir a clases unos 3 meses hasta que empieza a hacer frío. Ahí te dicen que debes concentrarte en hacer investigación con el fin de escribir ensayos finales (para materias relacionadas a las ciencias sociales) y/o estudiar para exámenes finales. En teoría, los estudiantes tenemos prácticamente todo diciembre y los primeros días de enero para hacer eso si es que no se tiene familia, fiesta o viajes de pormedio. Y como, por lo general, los estudiantes ‘regresan’ a casa en mediados de diciembre, pues el reven dicembrino es diario (excepto aquellos círculos ñoños que espero conozcan algún tipo de goce social en el paraíso de los ñoños) casi al son oficinista de la Ciudad de México.

En mi caso, he tenido que apelar a mi madurez y preocupación por mi carencia de habilidades ensayistas en las ciencias sociales, con el fin de administrar la fiesta. La relación está en 5 referencias bibliográficas por fiesta (sí … creo que es la relación más ñoña jamás escrita). Para tratar de seguir autoconvenciéndome de que mi lugar en este momento es mi escritorio y no el reven a donde fueron mis roomys, relato el calendario festivo (ya los ensayos los podré enviar por email).

A inicios de semana aplicaron la despedida de alguien que, no estoy seguro si en realidad se iba, por lo que visitamos el único lugar abierto hasta un horario ‘decente’ en lunes: el Orchid Karaoke de China Town. En este caso, traumado por previas experiencias, me defendí de presiones de género y estereotípicas para no cantar hasta que el lugar estaba prácticamente ahogado. Un ensayo después, ayer, fue la fiesta del IDPM (depto de desarrollo de la uni que agrupa otros programas que no vienen al caso, tales como geografía y algo de RH). Ultra kitsch, había sándwiches de fiesta de primaria con las orillas cortadas y valecitos por bebidas poco viriles de colores. Yo llevé a mis roomys de cacería de gordibonitas y nos dimos cuenta que ellos no eran los únicos, ya que había más zopilotes merodeando development tourists. A fin de cuentas, nos la pasamos re-bien cheleando, bailando y malcopeando sobre el rol del Banco Mundial. Después de que nos corrieran del antro a la 1am, la fiesta siguió en casa de alguien, que resultó la mía promocionada por dze german.

Las próximas fiestas son algo más ñoñas y familiares. Primero, una posada mexicana (con lo que hay de eso por acá) y un par de cenas con banda de desarrollo. Después, el  “Dada-Bomboncito Manchester Meet & Greet” (dada = hermana en swahili), las celebraciones de entrega del trabajo y ensayo final del Planning & Managing Development y, como comienzo de los viajes europeos, “El Rencuentro de la Ronda” en Birmingham a finales de la próxima semana.

4 December, 2006

30.11.06 – Pantufla en la pared

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Para muchos, se llega a generar conocimiento específico y a ejecutar procesos eficientes a través de metodologías de clase mundial. Son una de las principales armas de venta de consultorías multimillonarias para asesores de negocios así como las justificaciones de proyectos de investigación de muchos académicos. Tras haber vivido la creación y ejecución de tales metodologías en empleos pasados, puedo decir que están basadas en un concepto simple conocido, muy internamente, como pantufla. Sí. Y así funciona: “¿Y cómo le vamos a hacer?” pregunta uno. “Pues invéntate algo, eres bueno para eso”, responde el otro.

Hoy terminé mi primer ensayo sobre temas de ciencias sociales. Y, orgullosamente, puedo decir que me aventé 2 pantuflas: 1. la metodología de clase mundial que le permite a un inge idear, esquematizar y generar ensayos y 2. el ensayo mismo. Lo más simpático es que el tema del ensayo trata sobre esquemas híbridos de ejecución de proyectos de desarrollo, es decir, una crítica a metodologías con enfoques lineares (tipo proyecto de ingeniería civil o de programación de sistemas) pasando por enfoques dinámicos (evolutivos basadas en participación comunitaria). ¡Resultó ser como el canibalismo de las pantuflas!

Sin más preludio, comparto mi pantufla con el fin de guiar a cualquier inge letradamente discapacitado por los ambiguos caminos de la escritura académica: (Cualquier similitud con otra pantufla es derivada de la ignorancia y equivocación del lector, sólo ciertas personas podemos tener ideas y lucrar de ellas.)
Paso 1. Pegar una hoja de rotafolio en la pared y poner el tema del ensayo. El rotafolio se puede evitar sólo si el inge está estéticamente dotado para el muralismo.
Paso 2. Identificar un esquema primario con el que se pretende entender y expresar el tema. El esquema debe ser suficientemente gráfico como para entender el diagrama a simple vista y aprovechar el espacio a su alrededor para escribir detalle.
Paso 3. Iniciar la fase de investigación leyendo cualquier fuente plagiable y escribir la síntesis, cita o acotación en el diagrama general antes dibujado. Es crucial en esta fase, tener una guía de referencias en un extremo del rotafolio identificando la bilbliografía a la cual pertenece cada comentario. Esto evita usar notitas/tarjetitas de comeflores (que, aunque no lo admiten, ellos también las pierden), tardados programas de referencias así cómo estar inventando autores y números de páginas al ‘yamero’ imprimir el ensayo final. En caso de tener información contextual sobre ejemplos y casos de estudio, incluir en hojas cercanas al diagrama su síntesis.
Paso 4. Una vez finalizada la investigación, escribir (sí, con palabras … como le hace luego la gente) la historia del ensayo con el fin de evaluar el storyline deseado contra la información y esquema establecido inicialmente. Esto sirve para constatar que los debrayes planeados tendrán soporte y evidenciar que posiblemente la investigación se fue a temas irrelevantes.
Paso 5. Escribir el outline para el ensayo. Esto es típico, lo sé, pero ayuda a darle la estructura al ensayo y atar las citas (escritas en el diagrama) a la secuencia del ensayo.
Paso 6. Preparar café y escribir. Al estar ordenada la información, primero en mapas conceptuales, y después, traducida a una secuencia descriptiva, la escritura es más fluida y precisa. Quitar lo antes posible todo de la pared antes de que resulte psicológicamente alterante.
Paso 7. Darle el ensayo a un comeflores para que arregle todo eso que tiene que ver con la correcta escritura: ortografía, semántica, estilo y demás guías ultra necias que se deben seguir.

Notas: A. Esta metodología está patentada, favor de pagar o pedir autorización antes de hacer la chacalés de plagiarla. B. Obviamente, si se requiere asesoría externa sobre el tema, mis colaboradores y yo estamos a su servicio por algunas pounds. C. Esta metodología no hace milagros … expresándolo en argot consultoril: garbage in, garbage out.