Yo Mero

29 May, 2007

28.05.07 – XTR

Filed under: ReCuentos

Hay lugares en este mundo que se deben conocer. Muchas veces no sabemos qué circunstancias nos llevarán a ellos y mucho menos el desenlace del viaje. Pero uno sabe que ahí hay que estar. Hace dos semanas, empezó una escaramuza entre los administradores de mi programa, mi asesor de tesis y yo. La ineptitud comunicativa y logística de la administradora se combinó con el dolor lumbar del asesor y mi última entrega de ensayos para tener una serie de eventos absurdos que cancelaron mi primera sesión de escritura de tesis. El segundo intento de reunión tampoco se llevó a cabo porque yo estaba en tierras andaluces. Y como la tercera es la vencida, alguien tiene que ceder y a mi era a quien le tienen que autorizar un estudio de campo en Nairobi, acepté un punto de encuentro: Exeter, día de asueto para los bancos, 1pm en frente de la estación central.

La región geográfica de Exeter era completamente incierta para mi. Sabía que estaba en el sur de Inglaterra; pero hasta ahí. Ante la burla y expectativa de la banda, me armé de valor y entré al todo-poderoso google maps para darme cuenta que el poblado estaba casi donde los pilgrims salieron (Plymouth) para dar a luz a la raza esa de gorditos come-hamburguesas imperialistas que ahora domina el mundo. Mi segundo paso fue ver como demonios podía llegar. El journey planner me sacó opciones que iban desde los precios más absurdos hasta trayectorias que involucraban ferrys. Después de una búsqueda extenuante, acabé con  un itinerario semi-humano, que curiosamente, pasaba por donde todos los caminos últimamente han pasado, Birmingham.

Desperté a las 6am y salí del departamento ganso en el North Greenwich de Londres. Todos dormían y las calles le daban un aire a las escenas zombies de Londres en ‘Exterminio’. Aunque esta vez no había zombies (ni tampoco su versión cotidiana: los oficinistas del Canary Wharf). El clima se prestó para poner el amiente depresivo con las normales lluvias horizontales y ese friito que te transporta a un Pachuca con norte veracruzano. Debido a la inundación de una estación, tuve que dar la vuelta por las marañas del metro junto con los demás seres semi-vivos que idiotamente eran los únicos levantados en un día de asueto. Y finalmente llegué a mi autobús.

El trayecto fue rápido. En veinte minutos puse el esquema que discutiría con mi asesor y el resto del tiempo se convirtió en una siesta atormentada por un maldito aire acondicionado (estos ingleses con eso de que están oficialmente de primavera, no entienden que el frío luego llega a ser físico y no mental). Llegué a la cita con mi asesor y comenzamos a tratar mis temas de tesis. Me recomendó bibliografía y contó anécdotas, que a pesar de no estar ligados a mi tesis, resultaron entretenidos. Todo iba de maravilla hasta que el tipo hace un gesto como que la reunión terminaría después de sólo media hora de charla. Vaya concepto de kilómetro recorrido por minuto!… Obviamente no me dejé y le pregunté hasta lo que pensaba de la situación actual de Bangladesh ya que mi tren salía hasta 3 horas más tarde. A fin de cuentas, aunque se dio cuenta que la reunión de tesis se había transformado en una sesión de entretenimiento para el turista en Exeter, todo fue placentero. Yo me iré a Nairobi en un mes, el tipo sigue interesado en mi tema de tesis, aprendí sobre tecnología de pozos rurales, me enteré de alguna información sobre nuevas investigaciones en universidades y tuve charlas entretenidas sobre management, teorías de complejidad y análisis de contextos interculturales.

¿Y Exeter? Sí … es un lugar extraordinario. Vale la pena visitar esta fusión de Bath con Chester que combina iglesias anglicanas góticas con ruinas romanas y que en día feriado reúne a todos los pálidos gorditos en sus tiendas, malls y cafés a consumir con tal de darle significado a su inglesa vida. Es más, si alguien alguna vez tuviera que elegir un punto de reunión, este es el lugar. O, si se está por el sur de Inglaterra, no hay que dejar de pasar por aquí. E, inclusive, si se quiere probar un excelente lamb roast de ayer un barcito amable ambientado con música gitana, Exeter is the place to be. Propondré a Exeter como capital del mundo cuando me pregunten mi opinión (eso si es que Cuauti no se pone las pilas con el descubrimiento de ruinas pre-hispánicas).

26.05.07 – R&G @ Sheperd’s Bush

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Hace cerca de diez meses, un irlandés me comentó casualmente que lo único que sabía de México era que había buena música. Mi pensamiento inmediato fue que el tipo se refería a Cafeta, Nortec o música tradicional Mexicana. Pero no, el tipin se refería a Rodrigo y Gabriela. En ese entonces, compré sus discos y escribí un post. Hoy, después de varios conciertos completamente sold-out, los pudimos ver en vivo en Londres.

Este fue el tercer concierto del inicio de su gira europea 2007. El teatro, que se parece a una versión miniatura del Metropolitan, parecía vacío al principio. La banda telonera (un gordit@ que añoraba los tonos noventeros de Gin Blossoms y Frente) esparció a los asistentes al bar pero cuando se apagaron las luces para dejar el escenario libre para las dos guitarras paisanas, el lugar se atascó. La audiencia era casi puro pálido con añoranzas metaleros o con deseos de pertenencia social en círculos world-comeflores-rocker. Menos de diez grupitos paisanos se hacían notar ya sea con playeras de Megadeath compradas en el Chopo, gritos de ‘viva México’ y niñas fresas que llevaban de paseo exótico a un brit.

La ovación al salir fue cálida y sólo se apasiguó con los primeros acordes de metal acústico. Orion de Metallica levantó a los nostálgicos de sus sillas y pocos se volvieron a sentar. Quedó claro que quien pone la vibra es Gabriela con ese metal-flamenco de acompañamiento junto a slaps percusionistas mientras headbangea. Rola tras rola, se notó que la pareja Mexicana sabe cómo tocar con mucha técnica, mover a los pálidos y ser ellos mismos. Resulta interesante ver cómo es ya una banda producida profesional (aunque hubo espacios para improvisar y jugar a que el público cante, se nota que las pistas de audio de acompañamiento así como los rifs están bastante bien practicados) pero mantienen espontanedad. En medio del concierto, en su español traducido al inglés repitiendo ‘fuck’ cada dos palabras, Gabriela contó el anécdota de cómo les habían cancelado la gira norteamericana una vez que el consulado les había negado la visa de trabajo debido a sospechas terroristas. Y en lo musical, Rodrigo se sigue haciendo espacios para explorar sonidos que no tenía en sus primeros discos: requintos latinos, armónicos y especulaciones sonoras. Nosotros nos quedamos con el gusto de muy buena música, un gran rato y el buen sabor de boca de ver unos paisanos moviendo a la banda.

La reacción del público fue de entrega total y resulta más interesante saber que más pueden hacer musicalmente. Se mantiene el enigma sobre si en México podrán saberse escuchar o si serán satanizados una vez que su estatus de ‘los paisanos más famosos fuera del país se diluya. También permanece la pregunta de si aguantarán tocar en Wembley como teloneros de Muse este 16 de junio. Y el reto de largo plazo  sobre su evolución musical. Ahora tienen un sonido propio pero frente a la gente no pueden sin los cóvers. Esta noche no podía haber terminado sin el cóver que los hizo famosos (Stairway to Heaven) pero tampoco pudo haber transcurrido sin momentos de rifs metaleros o latinones. Y cuando entraban en momentos de experimentación, el público pareció irreverente y plástico estableciendo esa barrera que luego encasilla peligrosamente a un músico de por vida como huesero.

24.05.07 – La visita de los guiris

Un guiri es un individuo con ropa veraniega, muchas veces de colores brillantes y con artefactos colgados del cuerpo. Generalmente trata de capturar cualquier imagen que se le pone enfrente tratándo de hacerlas suyas en un intento de preservar el recuerdo o de mostrar lo que se supone que vivió. Consume lo que le ponen en frente, desde postales hasta tazitas, pasando por recuerdos de lo que icónicamente es un lugar. Hace comentarios simpáticos sobre el lugar y las costumbres locales. Algunas veces intenta conocer lo que está y alguna vez sucedió pero muy pocos lo logran entender y disfrutar a conciencia.

Sevilla es un lugar en donde los locales se quejan que los guiris van de paso sin consumir ni una noche de hotel. Los quieren porque consumen pero también son despreciados por sus orígenes anglo. Nosotros, no sabíamos que eramos guiris. Bueno, sabíamos que eramos, pero no conocíamons nuestro título. Afortunadamente, mi prima Fabiola tenía un aspecto de guiri que nos hacía sentir mejor. Y, algo aún más agradecido, nos pastoreó evitándonos caer en muchos de los comportamientos guiri que tanto habíamos hecho en Portugal. Por ejemplo, nuestro departamento de relaciones públicas portuguesas, Daniela, estuvo de vacaciones ya que las explicaciones y las direcciones las hacían con talento y práctica los primos. Y lo mejor de todo, comimos como locales, de lugar en lugar y platillo en platillo. De todos modos, más de mil fotos salieron en dos días y todos los aspectos guiris de la ciudad fueron capturados.

Sevilla sigue siendo Sevilla con toda su escencia, historia, lugares y gente. Pero este viaje no será recordado por nuestras capturas guiri, si no por los buenos momentos con la familia, los amigos y la comida. Con Fabiola y Mariano pasamos por todos los temas habidos y por haber: desde las insistentes críticas de la gestión municipal de Sevilla hasta fotografía pasando por detalles de la vida como el futuro. Gustavo finalmente dejó de hablar su intento de portugués con faltas de ortografía para re-personificar al murcio Gustavin que nos guió en el barrio de la Macarena. Y la comida será extrañada tantísimo en Inglaterra que cualquier pretexto sertá tomado para regresar de guiri.

22.05.07 – Portugal

Eso de viajar llena a la gente de experiencias nuevas, conocimiento de culturas diferentes y dominio de ciertas habilidades. En lo que llevo de este año, una de esas habilidades es el saber buscar vuelos baratos. Entre millones de buscadores, líneas aéreas baratas y ofertas, alguien puede pasar sus propias vacaciones buscando dónde vacacionar hasta que se da cuenta que estas han acabado. Gustavo estaba en esa búsqueda para viajar a Portugal. Soberbiamente, le dije que podía encontrarle mejores tarifas. Orgulloso, encontré unas tan baratas que me anexé al viaje. El plan mejoraba aún más ya que estaríamos regresando de Sevilla y podría visitar a una prima perdida en uno de esos auto-exilios mexicanos que conocemos tanto.

Así que después de unos días en Londres y Manchester, los Ugalde, una amiga polaca y yo partimos hacia Porto. Viniendo de tierras británicas, cualquier contacto con culturas latinas, agua, sol y buena comida es totalmente refrescante. La ciudad es mágica y sus pequeñas calles en las colinas inspiran tranquilidad. La gente conversa y se ríe gozando las escalinatas de un portón o un balcón con ropa tendida. Las tejas hacen patrones rojos por la ciudad dejando brillar a las iglesias y monumentos, que a pesar de la invasión excremental de las aves, siguen de pie. Y en todo este ambiente, está el pasado de una nación que fue grande por sus aventuras (por no decir sus saqueos) y el presente asistido por la mano de la Unión Europea. De alguna manera, el país sigue teniendo esa base rocosa en conflicto con la homogeneidad europea pero con esencia nacional incierta.

Nosotros gozamos excelente comida de mar, vinos del Duero y música. Debo admitir que hubo excesos especialmente en las caminatas que llevaron a algunos a seguir dando pasos en calidad mártir pese a lesiones causadas por una bañera, y a otros a tomar el teleférico en un refunfuño abuelo. En cada oportunidad paparazzi, salían cuatro cámaras para capturar escenas de chiste, wanna-be creativas y turísticas. De los callejones de Porto, nos trasladamos a la pequeña ciudad universitaria de Coimbra asegurando que sólo podía haber una combinación utópica de vida mejor: dar un par de clasecitas tres días por semana en Portugal durante un estilo de vida ultra baquetón académico. Claro, eso lo continuamos repitiendo para todas las ciudades portuguesas.

Lisboa traía expectativas simpáticas. Gustavo vivía retrospecciones saramaguenses y yo no podía evitar recordar ‘Historia de Lisboa’ de Wenders. En relación a este último documental, ahora debo advertirle a todo aquel que se la creyó, que la ciudad es igual de mágica como se representa, pero Madredeus solo hay uno. Lisboa es para perderse en caminatas por callejones y colinas. Tratar de llegar a la cima para acabar en otro barrio sin idea de cómo regresar pero con la calidez de la bienvenida en un restaurante con vino de la casa, bacalao y sardinas asadas. El fado se sigue viviendo al punto que las letras están grabadas en las paredes y los lugares kitsch para turistas son tolerables. Pasamos por una ciudad con murallas moras y casas medievales para acabar pasando la tarde en el mar, que aunque lluvioso, no deja de tener la fuerza de las olas que recorren todo el Atlántico para llegar. Yo no sé de qué se quejan los portugueses que estan fuera de su tierra, que yo si viviría ahí.

25 May, 2007

15.05.07 – Festejos cumpleañeros

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No sé porque, pero hay una onda astrológica que une a mucha gente en los cursos de Desarrollo que cumple años en mayo. Y como no voy a abundar en las razones genético-astrológicas-copulativas que están detrás del fenómeno, este es sólo un recuento de las fiestas. Para fiestar, un gran obstáculo eran los ensayos. Todos optamos por apartar un día del mes para tener algún tipo de convivio pero los grados de obsesión estudiantil (léase ñoñez) siempre es distinta en cada persona. Como yo llevaba ya dos semanas leyendo a economistas que,  bajo el título de estrategias tecnológicas nacionales, sólo ejemplificaban que el mercado mostraba fallas en los países desarrollados, me harté y preferí por un enfoque cumpleañero más directo: dos ciudades, cenas y pre/post-festejos.

En Manchester se unió la banda multicultural en una cena con harto curry y nans (panes indios con ajo). Todo fue muy agradable debido a la presencia de algunos ñoños que no hubieran fiestado con más entusiasmo en otro contexto. Después de la típica escaramuza en la cuenta, nos pasamos a un bar en la misma zona mancuniana del curry que tenía fama de siempre estar vacío y música punk. Lo punk estaba representado por una versión teen-lésbica de los Pixies. Lo buena onda fue que aún más banda llegó a bailar y fiestar hasta altas horas de la mañana por los más onomásticos (habíamos ya como 5 cumpleañeros ahí) que se habían juntado.

Al día siguiente (12 mayo), el pata y yo despertamos faltando media hora para que saliera el bus a Londres. Empacamos y corrimos a la estación para, que para nuestra desagracia, el llamado ‘efecto Daniela’ (conjunto de actividades absurdas previas a un viaje que, sin explicación racional, hace que la gente llegue corriendo justo al momento de partida de un transporte) apareciera el chofer nos dejara casi casi riéndose de los pobres gorditos que dejaba en Manchester. Optamos por desayunar y tomar la corrida dos horas más tarde. Paralelamente, mi amiga egipcia, Rubi, vivía la misma desgracia en el tren. Finalmente, después de retrasos y caminatas, llegamos todos a Londres. Iván, Bety, Rubi y yo topamos al Rogelio Aguas con su ‘Dark Side of the Moon’ tour en Earls Court que demuestra cada tour que puede seguir resucitando a Pink Floyd así como hacer volar cualquier tipo de botarga y efecto visual. Después, nos reunimos con toda la banda expat mexicana para seguir festejando en una reunión pintera con tintes snobs londinenses pero muy nostálgica y ambientada con música setentera. El post-festejo fue alcanzar a las egipcias mancunianas y al Rami en un lugar ipitero hasta que abrieran el metro.

Hasta ahí de festejos hard-core. Teníamos un viaje planeado y debíamos reposar. Sólo quedó pasear por Londres y su luvely weather haciendo paradas en sitios turísticos al buscar taquerías por Nothing Hill. Cenar caseramente con nuestro padre de familia británico, Iván, y planear el viaje portugués.

8 May, 2007

08.05.07 – High-Tec meets Charly

Antes de empezar, sugiero poner ‘El Fin de la Infancia’ de Café Tacuba y entender mi explicación sobre las influencias y racional detrás del aventurado paralelismo entre el rock  la innovación tecnológica latinoamericana que estoy por elaborar.

Esta semana, mi cabeza ha estado dándole vueltas a el rol de la innovación en ciencia y tecnología en México gracias a un auto-marrón que me puse como último ensayo de semestre. Es un tema fascinante, pero no deja de obligar a cualquier ser humano a tener reacciones viscerales al ver las actuales políticas públicas mexicanas así como las ‘geniales’ conclusiones de los artículos de los guru-economistas de inicio de milenio que siguen concluyendo (re-bien becados, eso sí) que, en efecto, las tesis neoclásicas han fallado y el mercado no lo hace todo. Justo ayer, el amigo Orlando me sacó de los libros para comer una carne tan buena que parecía que estábamos en Argentina. El éxtasis culinario tuvo una agradable sobremesa. De fondo musical se escuchaba Serú Girán. Yo no los identificaba y aunque podría adivinar la esencia argentina, no me atrevía a adivinar tiempo, músicos o cantante. Orlando maliciosamente, sólo comentó: ‘bueno el bajista, eh’ y después de una pausa, ‘Charly es un genio’. Asentí ante el gran bajeo y, después de blasfemar sobre la imagen, vida y obra de Charly García, tuve que admitir que estaba buenísimo lo que escuchábamos.

Y como pasa cuando dos musicófilos se encuentran, todo el alrededor se volvió insignificante por algunas horas. Obsesivamente, entramos en el contexto de Serú Girán de finales de los setenta y la plática acabó comparando los contextos musicales de la época en Argentina, México y algunas escenas gringas. Cómo es que músicos argentinos habían podido tener desplantes de vanguardia musical a la par de lo que la generación eléctrica de Miles (Hancock, McLaughlin, Holland, Corea, Zawinul …) hacía mientras la escena mexicana sonaba más a una imitación del rock, jazz y progresivo anglo. Y es en ese debate donde entran las tesis de innovación y adaptación tecnológica.

El paralelismo está en una innovación a la concepción del bajo eléctrico, Jaco Pastorius, y una adaptación, Pedro Aznar. Jaco entró a Weather Report en 1976 y se proclamó el mejor bajista del mundo. Ese mismo año grabó su álbum autotitulado consolidándose como el mayor vanguardista del instrumento. Poco menos de dos años después, Serú Girán hacía sonar un jazz progresivo con líneas de bajo con una influencia Pastorius amplia pero con una fluidez latina (bosas y tangos) que pocos bajistas han logrado reproducir. Era la mejor música del momento. Al comienzo de los ochenta, Jaco enfrentó sus peores bi-polaridades y adicciones. Aznar siguió grabando con Serú Girán hasta, en 1982, optar por ser el bajista de Pat Metheny (quien había grabado  ‘Bright Size Life’ con Jaco). Serú Girán dejó de existir hasta algunos reencuentros a principios de los noventa.

Si la música fuera tecnología, estaríamos hablando de conceptos de fuga de cerebros, falta de instituciones e hipótesis shumpeterianas de ‘creatividad y destrucción’. La música aporta insignificantemente poco al PIB de un país latinoamericano (el baro de Shakira se queda en Miami) pero mucho al espíritu. Así como los científicos, los músicos dependen de políticas de promoción, instituciones y regulaciones para crecer, sean estas formales o informales. De alguna manera, como pasa en una diversidad de contextos, la escena musical argentina setentera (o el rol de Charly?) fomentó que talentos no sólo tuvieran chispazos de vanguardia sino que se compaginaran en conceptos innovadores mundiales. Fue una época de riqueza espiritual. ¿Qué tendría que cambiar para que Metheny hubiera sido el guitarrista hurtado de Charly?

06.05.07 – Bi-Polarity

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Estos bárbaros anglo-nórdicos son bi-polares al ser expuestos a factores exógenos. Primera evidencia: la primavera. Ahora resulta que sonríen y hasta hablan con desconocidos. ¿Qué no les habían dicho que si hablan con desconocidos se les quita la cara de culo y posiblemente hasta la pálida supremacía internacional? Namás sale el sol y se destapan sus gorditos, se echan en los parques cual focas, chelean desde las 10am y hasta sonríen. No obstante, la esencia sigue existiendo y puede ser desatada fácilmente. Caminando por la calle el otro día, una gordibonita hace contacto visual conmigo y sonríe. Yo seguía algo asombrado por ese tipo de desplantes humanos hasta que un distraído accidentalmente choca contra ella. Su reacción me recordó dónde estábamos al escuchar el tradicional ‘fuck-off’.

Segunda evidencia: el panbol. El United es el orgullo artificial de la ciudad (pueblo le va al City). El mejor equipo del mundo, dicen. En el partido de ida de l’a champion’s’ contra el Milan, un golazo de uno de los héroes pubertos del United puso de cabeza a la ciudad. Yo aproveché para unirme a la celebración y pintear con la banda. Días después, el Liverpool elimina al Chelsea y los mancunianos festejan llegando doblemente arrogantes al juego de retorno en Milan sabiendo que sería imposible que el Chelsea los alcanzara en la liga local. Los italianos les ponen la mayor humillación de la vida al grado que la ciudad se vació por completo esa noche. La imagen era fantasmagórica, pintas a medio terminar, gente llorando y la dignidad bárbara en el piso. Hoy, el United es oficialmente campeón de la liga inglesa y cuando se les pregunta sobre el incidente italiano, no quitan la sonrisa de la cara y la mano de la pinta para seguir festejando. Y la dignidad? Para evitar el ojo morado, mejor ya no sigo tratando de entender.

Tercera evidencia (y wannabe explicación): la lluvia. En cualquier lugar civilizado hay época de lluvia y de secas. Ante su inherente necesidad de certidumbre, los locales revisan el estado del clima que les dice que estará lloviendo. Cuando se asoman, no lo está pero saben que puede llover en cualquier momento. En esa relación, definitivamente el más astuto es el meteorólogo, aunque algo irresponsable, ya que no tiene conciencia en el daño que le hace a su público. Los locales viven desilusionados por el clima pero hacen de él el mayor recurso para comenzar una conversación (cuando, ya entradas las pintas, recuerdan lo que eso es) y continúan revisando el estado del clima. Pero si se le pregunta a un local porqué no usa paraguas, responderá que la lluvia británica no moja. Y si se insiste en la pregunta en el caso hipotético cuando la lluvia, eventualmente (por constancia o fuerza), llegue a mojar, la respuesta es que se mojan. Bomba! (que gusto que no conquistaron Yucatán)