28.05.07 – XTR
Hay lugares en este mundo que se deben conocer. Muchas veces no sabemos qué circunstancias nos llevarán a ellos y mucho menos el desenlace del viaje. Pero uno sabe que ahí hay que estar. Hace dos semanas, empezó una escaramuza entre los administradores de mi programa, mi asesor de tesis y yo. La ineptitud comunicativa y logística de la administradora se combinó con el dolor lumbar del asesor y mi última entrega de ensayos para tener una serie de eventos absurdos que cancelaron mi primera sesión de escritura de tesis. El segundo intento de reunión tampoco se llevó a cabo porque yo estaba en tierras andaluces. Y como la tercera es la vencida, alguien tiene que ceder y a mi era a quien le tienen que autorizar un estudio de campo en Nairobi, acepté un punto de encuentro: Exeter, día de asueto para los bancos, 1pm en frente de la estación central.
La región geográfica de Exeter era completamente incierta para mi. Sabía que estaba en el sur de Inglaterra; pero hasta ahí. Ante la burla y expectativa de la banda, me armé de valor y entré al todo-poderoso google maps para darme cuenta que el poblado estaba casi donde los pilgrims salieron (Plymouth) para dar a luz a la raza esa de gorditos come-hamburguesas imperialistas que ahora domina el mundo. Mi segundo paso fue ver como demonios podía llegar. El journey planner me sacó opciones que iban desde los precios más absurdos hasta trayectorias que involucraban ferrys. Después de una búsqueda extenuante, acabé con un itinerario semi-humano, que curiosamente, pasaba por donde todos los caminos últimamente han pasado, Birmingham.
Desperté a las 6am y salí del departamento ganso en el North Greenwich de Londres. Todos dormían y las calles le daban un aire a las escenas zombies de Londres en ‘Exterminio’. Aunque esta vez no había zombies (ni tampoco su versión cotidiana: los oficinistas del Canary Wharf). El clima se prestó para poner el amiente depresivo con las normales lluvias horizontales y ese friito que te transporta a un Pachuca con norte veracruzano. Debido a la inundación de una estación, tuve que dar la vuelta por las marañas del metro junto con los demás seres semi-vivos que idiotamente eran los únicos levantados en un día de asueto. Y finalmente llegué a mi autobús.
El trayecto fue rápido. En veinte minutos puse el esquema que discutiría con mi asesor y el resto del tiempo se convirtió en una siesta atormentada por un maldito aire acondicionado (estos ingleses con eso de que están oficialmente de primavera, no entienden que el frío luego llega a ser físico y no mental). Llegué a la cita con mi asesor y comenzamos a tratar mis temas de tesis. Me recomendó bibliografía y contó anécdotas, que a pesar de no estar ligados a mi tesis, resultaron entretenidos. Todo iba de maravilla hasta que el tipo hace un gesto como que la reunión terminaría después de sólo media hora de charla. Vaya concepto de kilómetro recorrido por minuto!… Obviamente no me dejé y le pregunté hasta lo que pensaba de la situación actual de Bangladesh ya que mi tren salía hasta 3 horas más tarde. A fin de cuentas, aunque se dio cuenta que la reunión de tesis se había transformado en una sesión de entretenimiento para el turista en Exeter, todo fue placentero. Yo me iré a Nairobi en un mes, el tipo sigue interesado en mi tema de tesis, aprendí sobre tecnología de pozos rurales, me enteré de alguna información sobre nuevas investigaciones en universidades y tuve charlas entretenidas sobre management, teorías de complejidad y análisis de contextos interculturales.
¿Y Exeter? Sí … es un lugar extraordinario. Vale la pena visitar esta fusión de Bath con Chester que combina iglesias anglicanas góticas con ruinas romanas y que en día feriado reúne a todos los pálidos gorditos en sus tiendas, malls y cafés a consumir con tal de darle significado a su inglesa vida. Es más, si alguien alguna vez tuviera que elegir un punto de reunión, este es el lugar. O, si se está por el sur de Inglaterra, no hay que dejar de pasar por aquí. E, inclusive, si se quiere probar un excelente lamb roast de ayer un barcito amable ambientado con música gitana, Exeter is the place to be. Propondré a Exeter como capital del mundo cuando me pregunten mi opinión (eso si es que Cuauti no se pone las pilas con el descubrimiento de ruinas pre-hispánicas).