Yo Mero

28 July, 2007

28.07.07 – Flood Season

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Como en el UK todo el año es temporada de lluvias, siempre han tenido la conceptualización anual por las clásicas temporadas: invierno, primavera, verano y otoño. Al fin y al cabo, las hojas (mojadas 300 días del año) sí cambian de color y llegan a caerse dependiendo de la temporada. Pero este año, posiblemente sea el parte-aguas de una nueva temporada: la temporada de inundaciones.

Justo ahora le doy un vistazo a la BBC y aparece el gracioso simbolito depictado con una nube negra a la que acompañan las tradicionales gotitas azules y ese medio sol resplandeciente. Ese será el clima de mañana (y no, para quienes pensaron que el que dibujó ese iconito del tiempo estaba en hartas drogas, están equivocados, es la imagen más acercada a la realidad). Doy un vistazo a los titulares y en primera plana ganándole a los muertos de alguna mezquita iraquí, se lee “Heavy rain is forecast for Saturday night and Sunday, bringing the risk of more flooding in England and Wales”. El titular es extremadamente ilustrativo.

Ya con un mes de inundaciones en el centro y sur del UK, Osama no es nadie en comparación de todas las catástrofes que una inundación puede lograr. Los noticieros se refieren a esta época como la precipitación más grande en varias generaciones. Los politiquillos culpan a los politiquillos al poder por no tener la infraestructura necesaria mientras que los politiquillos al poder culpan a los terribles hábitos modernos de la civilización que nos parió al generar todo este cambio climático. (Aunque, hmm, ¿no fue el UK la cuna de la revolución industrial?) Hay reportajes televisivos especiales sobre testimoniales de las víctimas (básicamente, muebles y una que otra mascota) de las inundaciones. Y hasta invitan a los científicos más renombrados en estudios de aguas puercas para argumentar el riesgo de una crisis de salubridad. Vaya drama.

(Nota aclaratoria. Favor de no gastar en roaming internacional para saber si estoy bajo el agua. Es muy penoso para quien recibe la llamada. Además, Manchester tuvo un proyecto de reurbanización en los ochenta aprovechando eso de los bombazos del IRA en el cual se modificaron los desagües de la ciudad con tal de que el centro pudiera alojar una andanada de edificios modernos, centros comerciales, cero árboles y hartas cámaras de se CCTV.)

Pero a mi parecer, esta temporada de inundaciones ha traído muchos aspectos positivos. Es un tema de conversación y de medios que ha apaciguado el inicio de la nueva temporada de Big Brother así como el nuevo reto de David Beckham jugando al star en Hollywood. Y si se platica con gente interesante, hasta se puede aprender de reformas de técnicas de cultivo en los últimos cincuenta años (creo que mi supervisor de tesis divagó un poco el otro día). Socialmente, los brits llegan hasta a conocer a sus vecinos una vez que el agua les llegó a las rodillas. Las familias se hablan por teléfono en pánico masivo para ver si su pariente es ese que casi se ahoga. Posiblemente pueda iniciarse un pequeño ciclo de concientización sobre no tirar basura en la calle cuando vean todo el puerquero que dejan siempre flotando en la sala de alguien. Políticamente, uno que otro político se ha tenido que mojar lo zapatos haciendo como que trabaja. Y académicamente, los conceptos capitalistas de riesgo y oportunidad de mercado son perfectamente ejemplificados en esta sociedad consumista, irresponsable y endeudada hasta sus tras-vida. Seguramente habrá muchas más lecciones por descubrir … sobretodo cuando veamos lo que se queda cuando se desagüe el asunto.

27 July, 2007

26.07.07 – Grotesque Burlesque

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‘Qué bueno que vinieron’, nos comenta nuestro profesor de swing. En eso, unas monos se acercan, y con su apropiada distancia, rompen ese hielo y nos saludan.

De fondo sonaba algún tema cincuentero de Duke Ellington, de esos que empiezan todos románticos y acaban swingueando la casa por la ventana. A una mono le gana su curiosidad y pregunta ‘pero, entonces, ¿ustedes qué hacen aquí?’.

‘Sólo vamos a todo aquello que parezca divertido’, respondo cínicamente para que rápidamente se corrija diciendo ‘no, me refiero a en Manchester … ¿de dónde son?’. Till les cuenta la historia reciente de nuestras vidas en fase de estudio de distintos master en desarrollo y cómo intentaremos salvar el mundo.

Las monos asienten con ese movimiento de cabeza que indica que siguen sin entender pero no es tan relevante como para detener ahí la conversación. ‘Pero siempre hemos querido aprender a bailar swing, y como vamos, seremos expertos en algunas sesiones más’ les menciono regresándolos a territorios conocidos. Hacen su sonrisa anglo diplomática y arranca casi un minuto de silencio incómodo.  … criiic … comienza a sonar algo de Benny Goodman y optamos por dirigirnos a la pista de baile. Nos acompañan esta vez el profesor de swing con una alumna que mide dos veces lo que él. Ante el destello de fiesta, se unen dos gorditas disfrazadas de neo-burlesque. Récord: cuatro parejas de baile en el centro del imponente teatro victoriano remodelado con luces y estructuras modernas de colores brillantes representaba mucho de lo que había sido la noche.

Hace un par de semanas, un compañerito de clase de swing que realmente toma en serio su swing nos abordó después de clase. Nos dio gusto que al fin un mono se acercara a nuestro inofensivo círculo alemán-francés-filipino-mexicano sin la presión de cambiar de pareja de baile. El tipo, a pesar de ser relativamente joven, había quedado atrapado en la primera mitad del siglo pasado. Nos platicó emocionado que era DJ de swing y bop al repartirnos panfletos de un evento que mensualmente se realiza en el centro de Manchester. Al parecer hay un grupo que se reúne cada mes para armar un performance y fiesta burlesque. Las imágenes de la página de Internet eran sugestivas y, conociendo lo intensa que luego se pone la ciudad, prometía ser una excelente fiesta.

Llegó el día del reven. Con los atuendos más estrafalarios posibles (digamos que el guardarropa de un estudiante es austero pero luego se le puede exprimir un poco…) llegamos al reven. Un maestr@ de ceremonias hacía chistes brit y se comunicaba con la audiencia mono gritando ‘hip hip’ con la respuesta masiva ‘harrrraaa’ (algo así como aquel personaje de 24 Hour Party People que solía subirse al escenario a balbucear antes de que tocara Joy Division y toda la banda le balbuceaba de regreso). Estábamos parcialmente desconcertados por la reacción masiva pero decidimos aguardar. El maestr@ del corsé y vestido seguía haciendo chistes con una patiño gordita vestida de sirvienta con falda demasiado corta. Till y yo nos volteamos a ver con la expresión no verbal de ‘más tela y menos jamón’ mientras presentaban a la siguiente chica del show. Fue saliendo una más gordita vestida de porrista-burlesque bailando lo que aparentaba ser una representación temática posmoderna de lo que se hacía como espectáculo en los cabaret de los años cuarenta. Después de ella le siguieron más gorditas: payasitas, amas de casa, wanna-be-burlesque, cyber-burlesque, etc.… ¡Era horrendo! Al parecer era un grupo de monos que tenían en común el peso y las ganas de encuerarse en público y habían encontrado en el tema de talent-show cabaretero, su escapatoria social a esta vida monótona de país desarrollado.

Por fin desfilaron todas las gorditas, se fue el maestr@ de ceremonias (no sin antes hip-hip haaaraarrearse con el público por diez minutos seguidos) y empezó el swing. Con inmenso sentimiento de alivio, comenzamos a bailar y los espectadores a ir a sus casas (yo no entiendo a estos brits). Mínimo estaban ahí casi todos los de nuestra clase de swing a los que eventualmente nos acercamos a saludar.

26 July, 2007

25.07.07 – Dissertioneering

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Creo que ya empiezo a respetar un poco a los investigadores. Con un mes de investigación de tesis y otro más frente de mí, esto de leer teorías que hablan de las teorías que están basadas en otras teorías que son prácticamente idénticas al sentido común, resulta ser, a veces, abrumante. El contexto tampoco ayuda tanto, especialmente si el pobre investigador está viviendo el verano inglés con pánico de inundación y siendo la burla del sol. Entonces, ¿qué se puede hacer si no se está haciendo una investigación de campo interesante o en una playa caribeña?

Aquellos que hemos permanecido en la misma abrumada situación en territorio británico, hemos tenido varias escapatorias multidisciplinarias buscando algo emocionante que nos llene de algún tipo de sentimiento que nos haga recordar que no somos aún sólo teoría. Individualmente, he regresado a buscar música desafiante y original. También estoy asesorando a una asociación civil que trabaja con comunidades tzotziles en los altos de Chiapas con los que espero arrancar próximamente un par de proyectos así como elaborar material para el desarrollo de capacidades de formulación y gestión de proyectos. Y por último, he estado trabajando en un proyecto macabro. Bueno, no es tan maligno como para ser investigado por la procu, pero permanecerá secreto por el momento.

Colectivamente, todo ha sido más folclórico. Ya quedamos pocos en esta ciudad que ahora carece de gorditas undergrad cayéndose ebrias por las calles universitarias. Y después de diez meses de convivencia, hay una evidente división social entre polis y monos (… algún día dedicaré tiempo a explicar este concepto … pero es una abreviación de ‘monolingüistas’) que ha reducido aún más la comunidad. Tratamos de hacer cualquier cosa con tal de tener interacciones humanas reales (no por chat, teen-webs o mail) como armar cenas fusión, tomar café, ver películas quesque-de-h-arte, pintear y bailar swing. Sí, swing. La cenas, las muvas, el café y las pintas son habituales y dependen del cosmos y el humor de la banda. Pero el swing ya es prácticamente devoción.

Todo empezó con un panfleto que un simpático neoyorquino nos entregó en nuestro martes habitual en el club de jazz de la ciudad. Till quedó inmóvil de la emoción (minutos después se paró a bailar arrastrando a su pobre novia que tenía un pie enyesado) y cuando recobró la claridad, insistió que fuéramos el siguiente martes. Ese martes llegó, yo ya estaba harto de leer sobre innovación, pasé por Camilla, y nos encaminamos a clases de swing. Nos perdimos y entramos tarde a la clase en donde puros monos se nos quedaron viendo como si fuéramos especimenes extraterrestres. La primera coreografía parecía imposible, pero fue la rigidez y torpeza mono fue la que nos impulsó a dominar el ‘rock-step, step-step, tripple’ pocos minutos después. Han pasado ya cuatro martes y no puedo decir que mi handicap de baile haya mejorado. Pero, después de rutinariamente bailar con las monos de la clase, debo admitir que mi aritmética es prácticamente impecable.

25 July, 2007

20.07.07 – Chick fury nostalgia

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Camila y yo regresábamos por Oxford Road después de ver la semanal película en casa de Till y Luca, que en esta ocasión había sido ‘Oldboy’ del coreano Park Chan Wook. Me comentaba sus impresiones sobre el mix indie-crazy-funky de bandas nuevas mexicanas que le había regalado en reciprocidad por el mix indie-filipino que ella me había regalado por mi cumpleaños. En resumen, el movimiento regio había aplastado cualquier creatividad filipina al grado de que hay rumores de que hay ya un par de DJs poniendo a la Plastilina Mosh y Kinky en antros indie de Manila. Justo le contaba la historia de Ely Guerra (una semblanza musical, no los anécdotas del Alf de cuando … bueno, ya saben la historia) cuando vimos un póster que anunciaba el toquin de Feist del día siguiente en el Academy.

Había escuchado extraordinarios comentarios de Feist, y Camilla estaba emocionada por verla en vivo. De un año a la fecha, esta cantante canadiense ha movido multitudes de fans en territorios anglo. Al parecer, la banda la sigue por su vibra, talento y actitud, siendo femenina, estética y a la vez poderosa. Yo permanecí incrédulo y acompañé mis trabajos de tesis de las siguientes 24 horas con una paralela investigación musical (multasking deberes – personal, las ventajas de ser estudiante) con amigos más metidos en música y la interminable web (incluyendo la sesión en vivo grabada para Sounds Eclectic). Inconscientemente buscaba encontrar en Feist lo que me ha atraído de todas las artistas vanguardistas de las que he sido fan (desde Janis hasta Ani). Pero algo, simplemente no estaba ahí.

Al día siguiente la polaca me habla por la madrugada (mía, obvio) maldiciendo al mundo por haberse perdido de los conciertos de Tori Amos en Manchester y después en Montreux. ¿Qué se le podía hacer? Mínimo se había dado cuenta veinte días después y no al día siguiente de cada toquín, como yo. Le recomendé que comprara todos los discos antiguos de Tori que se topara en eBay, bebiera mucho vodka y la dejé maldecir en el alta voz mientras me preparaba un cafecito hasta que se le acabó el crédito de su móvil. No pude evitar volver a escuchar ese último disco de Tori, medio seguir algunas de las tonaditas e, insulsamente, poner cualquier otra cosa en el radio web. Algo ya no estaba ahí.

Por la tarde, mientras esperaba a Camilla, encontré a otra amiga. Ella se había quedado en la ciudad las semanas anteriores y había presenciado los conciertos de PJ Harvey y Ojos de Brujo. Su reseña de PJ fue la de un concierto rápido con una señora que trataba de estar enojada con el mundo … y básicamente hablamos del concierto de los gitanos-hiphoperos. Finalmente, llegó Camila y nos dirigimos a buscar boletos de reventa para Feist. A nuestra sorpresa, había hordas de adolescentes formados fuera del Academy. Primero, nos dio aquel inevitable sentimiento de falta de pertenencia ya que teníamos más en común con las madres que llevaban a sus hijas al concierto que con la audiencia. Esperamos perplejos a que llegara el Pata, y justo cuando su llegada nos había levantado el promedio de edad y ya las ñoras empezaban a tirarnos la onda, nos dimos cuenta afortunadamente de que habíamos estado en una fila equivocada. Al parecer una bandita indie-teen (supongo) malísima (ya ni digo, luego esos que tocan ahí se vuelven Oasis o Placebo) tocaría en el Academy 2 y Feist en el 1. Empezamos a buscar boletos donde estaban los de mayoría de edad y todo estaba completamente agotado al grado de que unas fans daban lo que fuera por conseguir una entrada. Echamos una pinta y regresamos a casa. Volví a escuchar a Feist, aburrido de su neo-campiranismo merodeé por lo que escuchan los que la escuchan y, a pesar de que había grupillos simpáticos (Camera Obscura, Architecture in Helsinki y hasta unas gemelas lesbianas), algo no estaba ahí.

No puede evitar sentir nostalgia por aquel moviendo de chicks noventeras (no precisamente Houston o Carey) que hacían música fenomenal con tintes campiranos, virtuosismo musical y mucha furia. Hoy, todas ellas siguen ahí como si quisieran seguir ese fenómeno mercadológico de Harry Potter (que consiste en mantener a un adulto en un ridículo personaje pero a la vez tratando de hacerlo crecer junto con su audiencia … patético en todo sentido…), pero ahora, después de haber encontrado maridos, ser madres de familia y descubierto hasta la felicidad, carecen de aquello que tanto nos hizo vibrar. No sé si esta discrepancia de gustos se deba a un desequilibrio en el vínculo fan-artista y eventualmente compraré un disco para cuna de Fiona Apple o al trágico ciclo de vida de la chispa artística. Pero bueno, supongo que sólo queda seguir en búsqueda de música motivante, usar a Feist para escribir una tesis y conservar nuestros discos viejitos.

17 July, 2007

12.07.07 – Metheny + Mehldau @ Montreux

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Ha de ser difícil ser un músico virtuoso. Tocar música excepcional e innovadora siempre puede llegar a ser una verdadera carga. También, llega un momento en el que ya no se sabe con quién tocar. Aquellos que somos críticos opinantes de cualquier cosa no hacemos más que tener expectativas y utilizar adjetivos para cualquier cosa que toque un músico. Cada nuevo disco, esperamos la revolución musical, la reinvención del músico y la cooperación musical mágica. La responsabilidad la lleva el virtuoso. Nosotros, nos seguimos regocijando al sentir esa duda mezclada con excitación al estar por escuchar algo proveniente de un gran artista.

Pat Metheny es uno de los guitarristas más vanguardistas de la historia del jazz. Aunque su repertorio cuenta con algunos álbumes dignos del grammy del país de los sueños, tiene décadas de impresionante jazz progresivo, post-bop y experimental. Se le adjudican innovaciones musicales como el Pikasso guitar, una guitarra de 42 cuerdas ínter cruzadas con el rango sonoro de un piano, entre otras muchas locuras. Es una figura totalmente respetada en el medio del jazz fuera de lo música por sus eternas críticas a intérpretes mediocres comerciales como Kenny G y por nunca haber cambiado de peinado desde inicios de los setenta (yo lo considero innovador del afro-de-blanco tan famoso en los ochenta). Por otro lado, Brad Mehldau, es de las máximas figuras del piano jazzero contemporáneo. Con un estilo influenciado por Bill Evans y Keith Jarrett, Mehldau ha desarrollado un estilo con bases clásicas y melodías amétricas con las que ha compuesto temas de jazz contemporáneos inigualables así como institucionalizado interpretación de rock en jazz (escuchar ‘Paranoid Android’ o ‘Exit Music for a Film’ de Radiohead).

Ambos estaban reunidos en una localidad totalmente agotada del Montreux JazzFest para interpretar algo de su primer dueto ‘Metheny/Mehldau’ y su último, proyecto, ‘Metheny Mehldau Quartet’. Se apagaron las luces y todo quedó en expectativa. Comenzaron como dueto a perseguirse en escalas progresivas, clásicas, avant-garde y luego imprevisibles. La dinámica era perfecta, Mehldau combinaba sus dobles melodías con cada mano mientras Metheny acompañaba con una progresión finísima. Y de vuelta, tocaba al guitarrista a improvisar con una técnica impecable mientras el pianista tan sólo hacía el remarque disonante perfecto para hacer del tiempo un instrumento más. Para aquellos a los que nos pareció que la grabación a dueto tenía instantes de rigidez (demasiada perfección), la interpretación en vivo del álbum desafía cualquier crítica.

Con la audiencia hipnotizada, comenzó el cuarteto. Dos grandes acompañantes de virtuosos entraron para acompañar a Metheny y Mehldau. Glen Ballard es jazzero al que yo he visto más veces en mi vida. Ha sido baterista en proyectos de Corea, Rosenwinkel y siempre me lo encontré palomeando en Nueva York. Su calidad y discreción es asombrante. Larry Grenadier resultó una formidable sorpresa al poderse combinar como base rítmica de manera sólida y sobresalir con líneas de bajo sencillas y penetrantes en espacios melódicos cubiertos por las locuras de Metheny y Mehldau. Pasaron del progresivo, al post-bop con descansos clásicos haciendo lucir impecablemente la técnica en los dos principales instrumentos para siempre sorprender con improvisaciones desafiantes del sonido común. ¡Qué manera de terminar una estancia en Montreux!

13 July, 2007

12.07.07 – Montreux JazzFest

El festival de jazz de Montreux, Suiza, era una deuda pendiente. Son de esos eventos que están el los deberes personales para hacer al menos una vez en la vida. Y finalmente se dieron las cosas como para estar ahí. Beatriz nos (a Iván y a mí … después se unió la polaca) dio amablemente alojamiento en Lausanne. Tomamos cerca de una semana de nuestras ajetreadas vidas para dedicarla a la vida pacífica suiza, la vista a el lago, un poco de jazz y buena fiesta. Qué más podíamos pedir.

El primer día rondamos por Lausanne. Por mas que sea la zona francesa del país, lo suizo, tiene esa pesante circunstancia de ser tibio al grado de que sinceramente dudamos de la existencia del alma en esas pobres personas ordenadas e inexpresivas. Una vez que Beatriz salió de su jornada laboral, intercambiamos ciertas primeras impresiones sobre el contexto. Se rehusó a coincidir en que la parte de Lausanne que no da al lago es igualito a Celaya, pero complementó nuestra preocupación desalmada sobre la sociedad suiza con algo que dicen en La Villa: “en la peregrinación, aunque parezcan vivos, hay uno que otro muerto”. Tomamos el tren a Montreux para llegar a nuestro primer concierto. Los Chemical Brothers armaron buen tinglado pero faltó baile, jazz y emoción (ha de ser por eso de la desalmada audiencia).

Nuestra percepción general cambió un poco con dos eventos clave. Primero fuimos a la versión B del Love Parade que originalmente se hacía en Berlín. La ciudad berlinez decidió este año no apoyar con servicios públicos dicha ‘manifestación cultural’ ya que lo que alguna vez había sido un movimiento electrónico-vanguardista mostraba tantos intereses privados que perdió su carácter público, y con eso las facilidades y servicios de la ciudad. La falta de sponsors llevó a que se replicara el ‘parade’ en Ginebra. Nosotros llegamos puntuales y nos unimos fielmente a la peregrinación estrafalaria y fiestera a lo largo de la orilla del lago. Los monumentos de la ciudad y organismos corporativos mundiales rebotaban ‘ipiti’, reggeatón y cualquier música que prendiera a la banda. Nuestra energía se acabó a las 3am cuando optamos por regresar a nuestro pueblo, no sin antes tomar una siestecita cual suizo heroinómano en la entrada de la estación del tren esperando la primera corrida matutina.

El segundo evento que ayudó a poner en duda la tibieza suiza fue el concierto de los Beastie Boys en Montreux. Bajo el título de ‘The Gala Event’, la banda hip-hopera que se hiciera famosa en el 86 con su disco ‘Licensed to III’, tocaría una sesión instrumental. No sabíamos qué esperar. Con tantos años tocando experimental-funky hip-hop punqueto, lo más cercano a algo instrumental era su disco ‘Sound From Way Out!’ que saliera hace casi quince años. Apagaron las luces, la banda salió, y los que estábamos hasta el frente, empezamos a brincar. Empezaron los guitarrazos y las rolas de su último disco (‘The Mix Up’) sonando a funk rock con groove tipo MMW pero con intervenciones hip-hoperas. El centro del slam no era precisamente la ubicación más adecuada para tener a un par de amigas ya en la tercera edad, un ñoño adjunto y un par de ex-rock fiesteros retirados. Logramos pasar a las mujeres hasta adelante, el ñoño se regresó a su casa, e Iván y yo slameamos como en los buenos tiempos. Bueno, debo aclarar que fue un slam tibio (nada de iztapalucos con puños cerrados), pero refrescante.

Nuestra estancia en Montreux terminó siendo parte de la audiencia de dos virtuosos, Pat Metheny y Brad Mehldau en su proyecto a dueto y a cuarteto (reseña). Una joya. Justo lo que el jazz debe hacerle al espíritu y a un festival con la historia como la de Montreux. Dejamos Montreux con dos semanas más de música programada en donde estarían las estrellas pop del jazz y rock. De regreso al ‘sunny Britain’ paseamos por Ginebra, ya en un día normal y con aires de sol, vacación y reposo. Una buena ciudad para vivir cuando sea grande. Y sí, supongo que vivir en suiza ha de ser bueno para el retiro, o para una semana dedicada a leer, descansar y jazzear.

11 July, 2007

09.07.07 – Ruc‘n’Roll

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No sé porqué existe ese extraño fenómeno de, simplemente por que un grupo de personas están en un evento, lugar o disciplina, tienden a asociar conversaciones de ese evento, lugar o disciplina que pareciera que hasta competencia le hacen a su momento actual. Así, cuando la banda está en Huatulco, habla de cuando fueron a Cancún. Cuando se va al cine, se habla de otras películas que se han visto, o de cuando esas mismas personas fueron, en alguna otra ocasión, también al cine. Y en un concierto, se remonta uno a conciertos pasados y a aquellos que están por venir.

Nosotros estábamos baboseando por el pasaje a la orilla del lago que hospeda al festival de jazz de Montreux, y como resultaba todo un reto asociar conversaciones a otros lagos (¿Gpe.?, ¿Chalco?, ¿Valle, güé¡?), optamos por tomar de pretexto la revelación del artista secreto del festival para hablar de los conciertos de este año. Después de meses de incertidumbre, Prince sería quien ocuparía ese espacio del ‘Surprise Jazz Night’. En efecto, era toda una ‘surprise’ ya que ese icono ochentero no tenía mucho de jazz o actual. Repasamos mucho del cartel, y entre Van Morrison, Pet Shop Boys o Foreigner, los Bestie Boys eran de los jóvenes. No sólo no había poco jazz (género en donde se entiende la asociación con la vejez), sino que la edad promedio de los músicos de rock era aquella de mis padres.

En realidad, da gusto que tantas bandas desafíen el paso del tiempo, las huellas de la juventud ajetreada y las nuevas percepciones artísticas juveniles. Al revisar los principales carteles mundiales, tal parece ser que el 2007 es el año de la resucitación. Tenemos giras de metaleros ya acaaditos con intentos de inyección de juventud como Megadeath, Metallica y hasta Bryan Adams (o la Cuca en nuestra tierra). También esos for-ever-young como Aerosmith, Rolling Stones y Roger Waters. Y asombrantes reuniones como las de Genesis o The Police … (Soda Estereo o Héroes del Silencio). Todos saliendo de hotel más lujoso a tocar en los principales foros del mundo. Hasta Paul McCartney (que cada vez que compone algo ‘nuevo’ da un poquito más de tristeza) anda con que se aparece a fines de año. Ante esto, debo admitir que tengo sentimientos encontrados. Muchas de estas bandas han hecho música fenomenal y vale la pena verlas alguna vez en la vida, pero es muy fácil que inspiren conmiseración en lugar de esa vibra desafiante que transmitían cuando no debían recurrir al Bótox y a las cirugías revigorantes.

Un efecto secundario es que se replica a generaciones posteriores. Remanentes noventeros también están resurgiendo con tal de pagar las colegiaturas de los chavitos o las deudas con las instituciones de rehabilitación de adicciones con tal de aprovecharse de su clientela fiel que ahora tiene más poder adquisitivo. Cris Cornell está saliendo al escenario maquilladito y cargando a sus dos bebés. Asombrando al concepto de supervivencia, Silverchair está peinando los festivales de Europa casi a la par de Peal Jam y Smashing Pumpkins. Y el gabacho tuvo el reencuentro de RATM. Este año habrá mucha música para recordar y afortunadamente también hay para mantenerse en expectativa (Bjork, Tool y algunas ondas indie mucho más jóvenes).

2 July, 2007

02.07.07 – Domingo secuestrado

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En estricto sentido, mis domingos son como cualquier otro día ya que mis responsabilidades estudiantiles son auto-gestionables y no siguen mayores pautas de tiempos, días o personas. Pero, al no ser tan huraño, la ciudad, los amigos y la televisión contagian ese ambiente dominguero de tranquilidad, descanso y oportunidad para hacer cosas placenteras que no se pueden hacer en la semana. Pero este domingo fue secuestrado física, espiritual y emocionalmente.

Desperté y llovía. Ah, estoy por dormirme y sigue lloviendo. En el UK todo se pospuso, desde Wimbledon hasta las ondas al aire libre del recién empezado festival internacional de Manchester. Al llamar a los amigos para ver alguna película o hacer cena multicultural, todos estaban hipnotizados por idioteces. Muchos decidieron que el domingo, sería buen día para ponerse a trabajar en la tesis. El clima era horrendo, sí, pero igual de espantoso que los dos meses que nos queda en esta isla. Los latinos optaron por guardar fuerzas para presenciar el pan-bol en algún lugar donde a un inglés le importara un comino la Copa América. Ante la insociabilidad, prendí la televisión para ser ultrajado espiritualmente.

Cuando una programación televisiva de todo un día tiene a un partido de críquet como lo más entretenido, no queda más que perder la fe y posponer el optimismo. Cambiaba de canales y las opciones eran básicas: críquet, programas de ñoras traumadas, películas de mediados del siglo anterior que ya ni en el canal 5 paisano programan, programas de concursos y el concierto a Lady D(ie). Y fuera las 10am o 6pm la programación era exactamente la misma. Los del críquet sólo cambiaban de hindúes a pakis, australianos a ingleses, sri-lanqueños a brúmanos. Las ñoras pasaban de problemas sexuales a obesidad pasando por infinidad de conflictos matrimoniales. Las pelis esas horrendas de antaño se turnaban entre gringas e inglesas, teniendo la peor parte las inglesas ya que luego la hacían de wanna-be musical que tanto daño ha hecho a este mundo. Los concursos tenían a los brits como perritos detrás del baro con ruedas de la fortuna, adivinanzas, cajitas de azar y cualquier estupidez que alentara la expectativa protestante local. Pero lo peor de todo fue ese concierto. Subieron a los hijos de la D(ie) como muñequitos de pastel de novios a un estrado para que balbucearan intentos de chantajes mass-media con el fin de tocar los corazones ingleses y acabar presentando a un ‘artista’. Cantaron los peores músicos del mundo (Fergie, Nerd, Joss Stone y demás productos pop) y, peor aún, revivieron a ex-bandas  (Duran-Duran, Rod Stewart, Elton John, y Tom Jones entre otros venerables) balconeando los pasos del tiempo así como las razones por las que ya nadie los pela. Y lo peor de todo es que la D(ie) era fan de los musicales. Para recordar gustos, mejor le hubieran hecho un desfile de modas entre minas antipersonales.

Cada que el Pata cambiaba de canal, yo perdía cualquier tipo de fe y esperanza en un mejor futuro. Decidí recluirme en mi cuarto con mi computadora. Era domingo, y como es costumbre hojear el periódico, entré a los periódicos mexicanos. Oh sorpresa, en primera plana, las crónicas de los eventos de aniversario del aludido fraude presidencial. No recordaba que hace un año los viejitos de la San Miguel Chapu mentaban madres (y eso que son ultra respetados y educados) por la victoria de FeCal. Ugalde tenía orejas de ratón en las pintas mientras los satelucos suspiraban porque casi les andaban poniendo a un naco de presidente. Y ahora, un año más tarde, todo es una gran necedad en donde el país sigue en ese pantano lodoso pútrido (Oaxaca, Montiel, las reformas, el PRD, el PAN …). Por más que leí las crónicas, es imposible creerle a algún periódico que ahora, además de tener las típicas medio-crónicas informativas tendenciosas, tienen opiniones en línea del público. Das clic en cualquier artículo y se desata una revolución de emociones (más cargadas a la furia, la desesperación para acabar en la desesperanza). De nada ayudan lo comentarios sobre la marcha del Peje de los otros pobres lectores clase-medieros que están en su pueblo lluvioso lejos de patria y quieren hacerse leer en lenguaje sateluco-rebuscado maleado por la nueva influencia brumi (no fue Gustavo el brumi que escribió eh). Por eso aplaudí el comentario de un sabio paisano que escribió ‘Déjense de chingaderas, México 1 - Ecuador 0’ y fui con el Pata a ver como ganaba la selección.