Yo Mero

28 January, 2008

25.01.08 – Mind the e-gap

Hace poco, el Banco Mundial (BM) emitió su reporte sobre transferencias de conocimiento en países en vías de desarrollo. En este documento, insisten que uno de los principales factores por los cuales la proporción de la población mundial que vive en pobreza absoluta ha decrecido del 29% de 1990 al 18% del 2004 es veloz avance tecnológico en países en vías de desarrollo. Concluyen, también, que la capacidad para que las poblaciones marginadas aún carecen de la capacidad para absorber nueva tecnología. Y recomiendan que para que esta capacidad se fortalezca se debe estar receptivo a tecnologías extranjeras, tener políticas que fomenten el uso equitativo de acceso a la tecnología y en esos medios se motive la intervención del sector privado y público.

Ante este planteamiento se puede reflexionar sobre lo obvio: sí, hay que fomentar el desarrollo de competencias tecnológicas de forma equitativa; y sí, hay que incluir a todos los sectores de la sociedad (aunque el BM omitió prácticamente a las asociaciones civiles). Pero lo que es insultante es que este órgano multinacional siga con esta línea colonial que pone a los países en vías de desarrollo solamente como receptor de tecnología y conocimiento. Si bien la transferencia tecnológica entre los seres humanos siempre ha sido uno de los eje principales de la innovación tecnológica y el desarrollo económico, en este mundo globalizado, países como Brasil, India y México pueden tener ejemplos contundentes para decirle al BM que: 1. La tecnología de punta también se desarrolla en casa y dentro el mismo contexto mundial que los demás y, en los mejores de los casos, en beneficio de las comunidades locales; 2. Existen iniciativas innovadoras que pueden llegar disminuir la brecha (gap) social del empoderamiento tecnológico.

Para muestra, basta hoyo, una ciudad y un anécdota. En la india, un investigador hizo un experimento social al poner una computadora en la barda de su empresa. Los niños del vecindario, a pesar de su malnutrición y mínimo acceso a la educación, desarrollaron habilidades cibernautas en cuestión de días. El experimento fue tan asombroso que muchos de esos chavos ya son plenamente competentes en el uso de la tecnología y el proyecto ‘Hole in the wall’ es un icono mundial de innovación social.

Del otro lado del charco, un podcast científico nos trae la noticia que pone a Brasil como pionero de uno de los proyectos científico-sociales más ambiciosos de nuestra época. Un grupo de científicos brasileños ha decidido hacer una ciudad científica en una de las zonas más marginadas del país. Científicos de todas disciplinas están montando sus talleres de investigación en una ciudad con fines altamente ambiciosos. El objetivo de este experimento es que la comunidad científica brasileña se fortalezca y compita como una verdadera capacidad nacional contra cualquier otro país. Pero también, el proyecto tiene el objetivo de integrar la ciencia con la comunidad con tal de que nuevas generaciones sean tecnológicamente líricas y crezcan construyendo una conciencia crítica. 

Y hace unos días, en menos de tres horas estuvieron en el mismo espacio, aunque en momentos distintos, pero motivados por el mismo proyecto tres representantes sociales que la desigualdad nacional nunca uniría: un científico, un hacker y un hijo de campesinos. El científico quiere que las investigaciones ecológicas de su equipo sean difundidas por el mundo y las lecciones aprendidas por la gente que es quien habita los ecosistemas que tanto estudió. El hacker quiere que se utilice la última tecnología mundial o suya (que en muchos casos es exactamente la misma) para que cualquier persona pueda difundir su conocimiento de forma pública y gratuita. El chavo está listo para aprender a hacer talleres de producción contenidos digitales para que la asociación civil de la que forma parte pueda compartir las enseñanzas y conocimiento con otras comunidades y el mundo. 

23 January, 2008

21.01.08 – Déjà-vu

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No era fea la primera vez que la vi. Parecía amable, hospitalaria y tan sólo con unos cuantos detalles superficiales que el tiempo solucionaría. Al día siguiente, a primera hora, llamé a su dueña para confirmar mi interés. Horas después era mía, inicialmente, por un año. Depósito de por medio, llevé los papeles a México para obtener sus firmas finales y asegurar mi futuro inmediato.

Transcurrió el fin de semana y llegando a Xalapa, concreto una cita con la dueña para que me entregara su posesión en renta. Me invita a pasar para firmar los últimos papeles. Al entrar y voltear a mi alrededor, caigo presa de un repentino pánico. ¡Está arreglada espeluznantemente kitsch! Las paredes no son amarillitas, sino duraznito; en la entrada de la puerta está colgado un tapete de lana con vivos duraznos, azul clarito y mamey; hay deshilados inca-kitsch colgados en la pared; los cuadros de bambú contienen pavoreales verdes que asemejan a tatuajes wanna-be japoneses para raperos; los demás cuadros son tan malos que no tendrían precio de re-venta alguno ni en una tienda de artesanías del aeropuerto; las cortinas para subir al segundo piso son dignas de cualquier table con tema tropical con aspiraciones a estar ubicado en la periferia de Coacalco; y los cojines rositas del sillón, con su bello tono rosa deslavado, fallan al combinar con las paredes.

Digamos que muchas veces, el ser humano es distraído. Digamos, también, que el ser humano es práctico al grado de que ve evidentes ventajas pasando por alto significantes expresiones del mal gusto. Todo es aceptable excepto no notarlo (¿o repetirlo?). Hace un año y medio mi majestuosa casa del 11 Merrow Walk daba la bienvenida a sus habitantes con una combinación de sillones azul claro y otros de terciopelo guinda acompañados de cojines azules con estrellitas de colores. El baratísimo tapete imitación persa le daba un sentido mundial a la casa cuando entraba en juego con el calendario chino de la pared. El único artefacto que guardaba el orden era el reloj: siempre marcó las 10. No obstante el folclor del segundo piso con cortinas del Chelsea FC, el edredón matrimonial rojo con vivos de elefantes bengalíes y el viejo escritorio con el visible número de serie que lo asociaba a la universidad (pa´mi que se lo volaron), nunca se comparó con la máxima expresión estética casera: el baño. Su carismática cortina de baño de pececitos establecía el marco para que la taza de baño ilustrada con delfines nadando brillara con todo esplendor bajo ese foco azul que sólo los heroinómanos apreciarían.

Eso sí, aquella casa mancuniana acabó siendo la mejor opción del mercado en precio, comodidad e ubicación. Y lo esperanzador de mi nueva cabaña xalapeña es que ya tengo la caja para sepultar las bellísimas decoraciones así como también pondré una alcancía para poder pagar al pintor que se deshaga de esas paredes duraznito del infierno Comex.

18.01.08 – Reflexiones Radiofónicas

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La radio es fascinante. Desde que alguien alguna vez emitió sonidos que fueron escuchados de manera remota después de haber viajado como ondas por distancias impensables, la radio es parte de nosotros (a pesar del ipose). Conozco a personas que viven del radio, quienes emotivamente llegamos a vivir del radio, quienes viven con el radio y quienes hasta sueñan con el radio.

El día de hoy, Frecuencia CEM cumplió diez años. Como sonará obvio para todos los que hicimos radio alguna vez, este evento es nostálgico por muchas razones. Para muchos de nosotros, todo empezó como un juego, un hobby, una queja, un berrinche o hasta como una obligación. Tiempo después, la radio nos capturó sin importar el rol que hayamos jugado en esa entonces aventura universitaria.

Diez años después podremos criticar en lo que se ha convertido el proyecto que durante su inicial lustro marcó la pauta de la radio universitaria en nuestro país a pesar de haber sido concebido para amenizar una cafetería escolar y contar con más ingenieros que comunicólogos en sus micrófonos. Pero el hecho de que siga vivo y exista una oportunidad para que cualquier alumno pueda expresar su voz, música e ideas vale la pena apoyar. La oportunidad es grande y, bajo la magia y fuerza social inherente, la radio universitaria debe estar presente en nuestra sociedad. La magia ha hecho de muchos lo que somos. La fuerza social que cohesiona y dinamiza la comunicación dentro de una sociedad, que por más fresa y burocrática que pueda llegar a ser, logra compartir ideas novedosas, arte, conocimiento y energía tanto a quienes la escuchan como a quienes forman parte de ella. 

Hoy en día, la UNESCO fomenta las radio comunitarias en todas las sociedades como medio clave para la expresión, autodeterminación y transferencia de conocimiento entre sus comunidades. El Internet ha reforzado al medio radiofónico al ampliar las opciones para sus escuchas del universo así como nos ha dado la ventaja de acceder a archivos de emisiones radiofónicas descargables para nuestra escucha portátil. Y aunque, desafortunadamente, la radio en la Ciudad de México siga la tendencia de la mediocridad (e.g. 105.7 es lo mismo de hace 15 años e Ibero es igual al ipod de cualquier niño elite-cool) sin espectro de opciones ambiciosas, las radios universitarias pueden ser, como lo han sido en millones de casos en el mundo en todo momento, un espacio para proponer.  

21 January, 2008

10.01.08 – Semejanzas y diferencias

Las semejanzas
La siguiente historia nos puede parecer conocida. Un país, que después de varios años es el ejemplo de estabilidad política y crecimiento económico, especialmente en comparación a sus ríspidos y pobres vecinos inmediatos, entra en elecciones presidenciales. El presidente en turno compite contra su ex-aliado y motor político. El presidente en turno se monta en una campaña resaltando la estabilidad nacional y el ligero crecimiento económico. Hace caso omiso de de los escándalos de corrupción que le rodean y los índices de pobreza que sólo han mejorado marginalmente. El contrincante se apoya de grupos sociales con historial semi-revolucionario y de asociaciones populares socialmente marginadas con amplia base de votantes. Después de una tensa campaña, el día de la elección se celebra con, como determinan los observadores internacionales, “irregularidades serias”. Sorprendentemente, el presidente en turno remonta los conteos y encuestas ganando la elección a último minuto por una diferencia mínima de menos de 230mil votos. Se arma un panchote que divide a la población, destruye la poca credibilidad que había en las instituciones y no hay gobierno legítimo.

Las diferencias
A dos semanas de las elecciones hay poco más de 600 muertos y 300,000 desplazados principalmente sentenciados por enfrentamientos semi-genocidas inter-étnicos así como choques entre opositores y fuerzas gubernamentales. Materiales de uso común, comida y combustibles empiezan a escasear por los bloqueos y saqueos causados por los enfrentamientos al grado de que mercados no son abastecidos y poblaciones en extrema pobreza no reciben los apoyos alimenticios programados. La región empieza a dar indicios de inestabilidad al reavivarse pequeños conflictos cerca de los límites fronterizos principalmente relacionados a choques entre etnias rivales.

Cada quien podrá sacar sus conclusiones. Mis conclusiones inmediatas son: qué bueno que no me fui a meter donde me iba a meter en Nairobi; ahora entiendo porque mi amigo Sammy prefirió estar lejos de su organización social durante el año pasado; apoyo los rezos de mi amiga JT, que desde un suburbio de Nairobi no pierde la esperanza nunca.

04.01.08 – Enigmas X/Jalapeños

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Cualquier lugar nuevo atrae muchas incertidumbres. Siempre existen misterios hasta de los temas más comunes que a uno rodean. Y muchas veces llegan a ser parte de nosotros al grado que gran cantidad de estos sencillos enigmas pueden llegar a ser adorados, odiados, apreciados e ignorados. A sólo unos días de ser huésped de una nueva ciudad en mi nueva ciudad hay cuatro enigmas que están muy presentes.

El primero es algo angustiante. ¿Es Xalapa o Jalapa? La convención dice que ambas redacciones son correctas pero resulta incoherente que no existan los “chiles xalapeños”. Algún comerciante algún día decidió eliminar esta variedad de chiles haciendo de “jalapeño” un estándar ortográfico mundial pero sin visión sobre denominaciones de orígen. Pero lo contrario pasa en la realidad callejera ya que desde 200 kilómetros de distancia los letreros de la ciudad están escritos a la buen entendimiento de quien los mandó escribir. Espero que algún literato aclare este tema antes de que le proponga al gobierno local poner los cartelones de bienvenida a la ciudad con “X” y despedida con “J” que modifique su escritura basado en un calendario al asar para que no pase lo que en las campañas democráticas o con las complejidades semánticas que provocan las auditorias ultra-feministas buscando la imparcialidad de género.

El segundo enigma va más entorno a la posición del chilango en el universo. “¿Qué tanto es tantito?” diríamos en mi tierra. Al parecer estos últimos años el tráfico en X/Jalapa se ha vuelto insoportable. Ahora la gente hace hasta veinte minutos cada que se sube a su auto. A mi me parece un grave indicador que esta ciudad haya sobrepasado la media nacional de los 15 minutos como tiempo de transporte entre cualquier punto de la ciudad. Pero antes de andar proponiendo soluciones chilangas (acompañadas de la creatividad del fracaso y la respuesta local con una mirada que grita “pinche chilango”), mejor guardo silencio y me adapto a este caos urbano.

El tercer enigma son las glorietas. No entiendo nada. ¿Quién tiene preferencia? La ley de lo comprendido como “caos” urbano es que, como se trata de un sistema social, el tráfico tiene normas y una lógica propia. En el Cairo se pone direccional para dar vuelta y cambiar de carril a la izquierda mientras que para esas acciones hacia la derecha sólo se debe echar lámina. En Tapachula los autos asemejan a los pájaros con la gran diferencia que aquel silbidito natural es un claxon espantoso. ¿Y las glorietas x/jalapeñas?

Por último (hasta ahora), está la niebla. Mi papá siempre ha dicho que la niebla es un baño de vapor pero en frío. Afortunadamente, estas tierras del Trópico son más calidad y la niebla es tibia. Pero, de todos modos, no se ve nada. Yo he estado acostumbrado a no abrir las ventanas para que no entren los moscos, pero nunca la niebla. Mi nueva casa vista a la niebla y no al cerro del Perote, como me prometieron. En fin, me dedicaré, mejor, a rescatar este maravilloso ecosistema como la mayor arma de resistencia en contra de las emisiones gringas y próximamente chinas.