Yo Mero

25 May, 2008

20.05.08 – otra vez, el cuartito …

Muchos de nosotros ya los conocemos. Blanquitos, paredes medio desgastadonas, con sillitas incómodas en donde se sientan otros señalados, olor con destellitos a cloro combinado con un ligero aroma multicultural, malas réplicas de actores gringos y una atmósfera de incredulidad. Esta vez me dieron mi folder rojo que contenía mis documentos y una hoja sospechosa en la cual el oficial había escrito los motivos por los que me había pedido que caminara hacia ese cuartito blanco con puertas verdes. Llegué a las puertitas verdes y abaniqué el folder en acto de presencia. El bizarro del papá de Chis (Rock … every body hates Chris) sin dejar de gritarle a un chinito que ni taka podía decir en gabacho me dejó pasar instruyéndome con la ceja que dejara mi foldercito en la repisa junto con los otros.

Me senté junto a otros chinitos y a un lado del paisano de las botas de víbora. Volteé a mi alrededor y recordé todas esas veces que, ante la ineptitud y paranoia americana, visitamos los cuartitos estos del aeropuerto de Los Ángeles. Entró el clon de Will Smith haciendo payasadas y gritando cual príncipe del rap. Pero la audiencia no quitaba las caras largas. La familia de chinitos no entendía nada, para colmo, a su compatriota namás le daban de toallazos en frente de todos y una familia de centroamericanos esperaba resignada ahora que su viaje había sido cancelado por las fuerzas migratorias gringas. El escenario era patético, los únicos seres humanamente amables eran un dominicano que fusionaba a Bruce Willis con Rubén Blades y el clon esbelto de Jackie Chan quien me pidió mis datos para que en Washington se cercioraran que yo no era el criminal que estaban buscando. A mi me quedó únicamente extrañar los cuartitos californianos, que siempre tenían más ambiente y espectáculo (como a los compas que los detenían sólo por apellidarse Bejarano o los que trataban de justificar su exceso de ‘pollos camperos’ en su maleta).

Tres horas después, Bruce Blades llama mi nombre y me dice que no soy la terrible amenaza que aterroriza a este paraíso de libertades al que estaba llegando. Se abre la puerta y, entumido, salgo hacia los laberintos del aeropuerto. Me alcanza una jauría de soldados gabachos. Puro escuincle prepotente disfrazado de GI-Joe me acompaña al trencito aeroportuario. Inmediatamente, los niños envueltos en asesinos toman el lugar dedicado a minusválidos y ancianos sin romper la inercia del tronido de chicle y head-banging reprimido por la intromisión de un i-pod. Uno que otro gringo se sube al vagón y saluda a los imperialistas como si fueran sus orgullosos representantes. Yo no puedo dejar de ver el letrero que lee “sólo para descapacitados”.

Salgo del tren, subo las eternas escaleras eléctricas y llego a la tierra de los sueños. Me reciben dos Starbucks Coffee (uno frente al otro así como en Shrek) y un espacio lleno de obesos, consumibles, comida chatarra y empleados morenos. Doy varias vueltas y al ver que el contexto cambia con la variedad del desierto que alojaba al correcaminos, le entro a un roast beef con extra grasa.  Afortunadamente, estas dos horas restantes en este primer mundo se pasaron rápido y no tuve que conocer la bellísima ciudad de Atlanta.

23 May, 2008

08.05.08 – Sobre congresos, éxito y coherencias sustentables

De repente, uno se ve en posiciones y situaciones paradójicas. Se sabe porqué se está ahí y lo que debe de hacerse pero cuando se voltea al alrededor, se pueden llegar a las conclusiones más inesperadas. Y si se le da el enfoque preciso a estos momentos, todo puede aparentar coherencia y armonía.

Cuando se abrió la convocatoria para participar en el congresos de casos exitosos, nosotros levantamos la mano. Teníamos que estar ahí a pesar de nuestra juventud y carencia de evidencia de éxitos (por ahora). El simple hecho de tener la organización, equipo y actividades que nos conforma ya era un logro que trascendía muchísimas barreras. Los organizadores no lo vieron así sino hasta después de una justificación elaborada e incisiva.

Así que llegó el momento, un congreso se apoderó de una semana de nuestras vidas canalizando tiempo, recursos y mucho carbono. Como pasa en las sesiones dedicadas al desarrollo sustentable, los foros resultan ser extremadamente cómodos y eficientes. Todos los que estamos acostumbrados a vivir diario entre moscos, bichos, humedad y calor (que en nuestro caso, más que por el calentamiento global o el clima tropical, se debe más la ineptitud de algún arquitecto y los nuevos procesadores Intel de Mac que sirven para mantener el café calientito) nos juntamos en salones decorados con manteles, pósters impresos con harto cloro y mucho aire acondicionado. Todo para que las discusiones más interesantes se den entre gente discutiendo en un pasillo o en la sobremesa de alguna comida altamente carnívora. Y por si este marco contextual no fuera suficiente, como lo local es maravilloso si se presenta internacionalmente, hay que traer a gente volando por todo el mundo para que se vea la ‘internacionalidad’ del evento.

En fin, nosotros aprovechamos el foro para darnos a conocer (local e internacionalmente) y hacer muchas relaciones públicas. Al terminar mi ponencia, la reacción fue interesante al ver como los Linuxeros le ganaron la batalla a los comeflores al ser los primeros en abordar al pobre hombre que estuvo hablando por media hora bajo los reflectores de un salón de congresos. Cuando termina la semana, se da uno cuenta de que realmente no hizo nada pero reqeute agotado. También, si se toman las paradojas con sabiduría, se la puede pasar uno re-bien discutiendo de teología con compañeros ecologistas en las escaleras de un Oxxo establecido en la playa de la contaminadísima costa del puerto de Veracruz.

21 May, 2008

02.05.08 – AUGE

Finalmente llegó la fecha. Un mes antes habíamos tenido sesiones incansables de entrenamiento sobre temas que jamás se ven en un salón de clases tradicional. Pasaron por las mentes insaciables de seis brillantes chavos veracruzanos cursos de audio, video, pedagogía, diseño de métodos pedagógicos, talleres de creación de cursos educativos, fotografía y hasta mis aburridas intervenciones sobre esquemas de evaluación y monitoreo. Se había revisado el convenio y la organización anfitriona se comprometía a trabajar con nosotros haciendo lo que ellos siempre hacen pero ahora, basado en nuestro apoyo técnico, metodológico e institucional. Las expectativas eran grandes.

Nos vimos en la oficina en la tradicional sesión de los viernes. Podíamos notar algo raro dentro de nuestras entrañas pero decidimos evitarlo, poniéndonos a cargar cajas y guardando las máquinas que habían terminado su ciclo de prueba. Con todo en la cajuela, salimos de Xalapa, pasamos Coatepec y cuando el mundo se bifurca haciéndonos tomar esa decisión que han tomado todos alguna vez en la vida, giramos a la izquierda perdiéndonos entre las cañadas cafetaleras. El estrecho camino llega al punto en donde no hay vuelta hacia atrás y se debe pasar por un pequeño puente que tiene como imagen de bienvenida un altar que dispara listones de colores hacia el cielo generando la ilusión de que ese incauto puente puede escaparse entre sus colores por arriba de la cima de la cañada.

Llegamos a Teocelo y la ciudad nos recibió entre su tradicional niebla tropical. Tocamos la puerta y, amables como siempre, nos mostraron la entrada al patio principal de las instalaciones de esta organización social que, por casi treinta años, ha participado como una fuente de financiamiento, ahorro, capacitación y apoyo a miles de mujeres de esta zona en donde alguna vez se le apostó la vida al café. Un cartel de bienvenida escrito a mano nos daba una calurosísima bienvenida. Entre la calidez del clima y la gente, montamos el primer taller destinado a que una organización civil genere sus propios contenidos educativos y de comunicación por medio de tecnología multimedia. JQ instaló y terminó de configurar el sistema operativo Ubuntu (basado en Linux) y rápidamente Claudio tomó posesión de la máquina como uno de los operadores del taller que fungiría como usuario. Hubo discursos, botanas, agua de zarza (única en la región), chistes y muchas emotivas sonrisas.

Salimos de AUGE con esa satisfacción que se siente cuando se da un primer paso bien de la manera correcta, en la institución adecuada y en el momento justo. La red, en su versión basada en organizaciones sociales se empieza a tejer en la realidad. Lo demás está por venir con la fuerza de la oportunidad de construir una base que habilite a grupos de personas enfocadas a hacer algo por su propia sociedad.

19 May, 2008

13.04.08 – All is full of shit

Una característica del sub-desarrollo es que no funcione el drenaje. Otra, es que los responsables del drenaje te dijeran que ya había sido reparado. La otra es que les, eventualmente, la gente vive entre sus deshechos. Y una última es que aquellos que tenemos la fortuna de no vivir entre fecalismos, asistimos a conferencias en donde ‘expertos’ provientes de estas regiones ‘desarrolladas’ analizan las situaciones de aquellos que ‘viven’ entre la mierda.

Pocos momentos tiene uno para vivir todas experiencias en un fin de semana. Y este fue de esos conjuntos de momentos que si se planean, no salen. Resulta que regreso de Xalapa hacia nuestra bellísima capital para atender una conferencia de uno de los grandes gurús de la economía junto con el secretario de desarrollo social de nuestro país. Yo había recargado mis pilas para tolerar hasta tres horas de intensas relaciones públicas e iluminación neoliberal. A mi llegada, una imagen bíblica me acompañó haciendo un surco entre el caos vial de las ‘casi siete de la tarde’ para llegar en veinte minutos de la salida de Puebla hasta Avenida Reforma. Como suele pasar, el Señor Secretario se mandó disculpar por su ausencia y dejó al gringo hablando por dos horas. Mis pilas fueron abrumadas al tratar de no hacer corajes ante las maravillosas ponencias que se basaban en un estudio comparativo de países con muestras de calidad de vida y democracia entre 1970 y 2000 que concluían lo que ya sabemos que sí funciona y cuesta mucho trabajo consolidar. El amigo gurú también concluyó lo que ya sabemos que no funciona y que siguen insistiendo que sí funciona. Bueno, según él, el seguimiento de los indicadores de éxito se basan en el seguimiento del Real Estate. Y entre otros temas omitidos (medio ambiente, microeconomía, derechos humanos, etc.), según él, el empoderamiendo educativo por medio de la tecnología digital es una variable equiparable a las demás asociadazas a la infraestructura física, tipo el drenaje.

Al día siguiente reposé. Intercambiar tarjetas en sesiones de ‘networking’ es devastador no sólo físicamente. Los sucesos de la tarde fueron completamente comunes. El cielo se nubló y cayó el primer gran aguacero de la época de lluvias. Después de unas décadas de falta de mantenimiento y una chafísima desasolvada por parte del municipio de Cuautitlán Izcalli hizo que agua de lluvia se uniera con las aguas negras (práctica base del subdesarrollo y ampliamente ignorada por las políticas públicas por aquello de que no tienen nadita que ver con el mercado) en una tubería tapada. El drenaje siguió sus principios físicos y, junto a toda la cochinada que llevaba, optó por salir por las coladeras más cercanas, incluyendo las del patio y cuarto de servicio de casa de mis papás.

El domingo parecía tranquilo. La lluvia del día anterior había dejado el ambiente húmedo y fresco. Al dirigirme al cuartito de servicio para lavar mi ropita, no pude evitar gritar la expresión ‘mierda!’. En efecto, ahí estaba toda. Entonces, cual recreación tabasqueña, hubo que dedicar el domingo familiar a acompañar las aguas negras de la colonia hacia un lugar donde las infecciones de su natural podredumbre no causaran mayor daño. Mi espalda, no sé porqué, en cada paleada y carga de cubetas fútiles se la pasaron molestando a mi conciencia. ‘No molestes al gringo, que te llenan de mierda’.