Yo Mero

11 December, 2008

19.11.08 – El Rey del Matrimonio

Alguna vez una amiga me contó la güajira historia de cuando se había encontrado a Bono (el de U2, no el otro más viejito) saliendo de un WC. Al platicar ese majestuoso encuentro de dos segundos, ella se ponía de todos los colores y sus manos comenzaban a sudar. En otro encuentro artístico-meets-mundano, al Ivganz le cambió su vida cuando escuchó, de viva voz, a Chabelo hablando como señor. Después de este impacto, su concepción del mundo ha sido inmensamente distinta.

Pasa el tiempo y llegamos a dudar sobre si en realidad hemos hecho callo a nuestra capacidad de asombro. No sería sorpresa de nadie que el destructor de la infancia del Ivganz resultara un asesino o que Miguelito Jackson un buen padre de familia. Todo eso, supongo, que más está del lado de la pluma y cámara de una buena empresa periodística que dentro de nuestra cabeza. No obstante, nunca hay que confiarnos ni decir ‘no me sorprenderé’.

La sorpresa inicial fue la invitación de mi amigo Sujo para que acudiera a su matrimonio. Y fue una sorpresa tri-partita. Primero, porque me invitaron (este año me acostumbré a ya no ser invitado a bodas). Segundo, porque se casaba (aunque no lo creas, me sigo sorprendiendo que gente de mi edad identifique este momento para unir su vida con otra a través de un papelito). Y tercero, porque la boda sería en (antes Sta. Fe de) Bogotá. Me emocioné tanto que hasta vencí mis traumas colombianos, me disfracé de pingüinito y bailé (sólo, un poquito … para qué hacer pensar milagros) güapachoso en Bogotá.

Tanta alegría, comida costeña y compañía de grandes amigos hizo del viaje y matrimonio fantástico. Pero, hubo más. Justamente llegando, brilló la estrellita en el horizonte, el Bono el W.C., la cereza en el pastel, el momento estelar del viaje: entre codazos de meseros sirviendo la cena pre-boda y pláticas graciosas entre visitantes y locales, estuvo presente el Rey del Vallenato 2001 (título nobiliario equivalente a un Grammy). Con acordeón en manos, chalán tocando un palito-primo-flaco-del-güiro, su fiel percusionista sudoroso y los aplausos incansables de todos los presentes (me incluyo hasta con la patita zapateando) el Rey del Vallenato 2001 demostró porqué sigue siendo el rey (rola que no cantó, pero que escuché en Colombia más que cualquier otra canción). Con voz fuerte latinona-protagonista y carismática platicó la historia del vallenato. Cada desamor, cada historia popular y cada himno a la vida diaria de un costeño. Interpretaba con maestría el instrumento mientras gesticulaba la alegría por la vida y las letras de los principales vallenatos que un turista debía conocer. Digamos que para llegar a ser el Rey del Vallenato se tiene que ser el mejor intérprete, poeta, animador y músico. Tener gusto para camisas latinotas y siempre una sonrisa en el rostro.

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